Informe desde las Trincheras

Máscaras de Matar, Bruja, Pandalume

Aunque el blog esté un poco parado por diversas cuestiones, el proyecto sigue adelante. Seguimos trabajando en la aventura y en dar los toques finales al libro.

Seguiremos informando.


Desde la Fundación de la Ciudad (II)

La semana pasada tocó una publicación un poco aburrida (lo siento) sobre los diferentes sistemas que existen en el mundo real para iniciar un calendario. Se me quedó en el tintero, por falta de espacio, hablar no solo de la fecha que se toma como Año Uno (no existe el Año Cero, aparte de la revista, que acabo de descubrir que se sigue editando), sino de qué día se toma para el comienzo del año. Es muy habitual que se use una fecha clave, como un solsticio o un equinoccio.

Por ejemplo, en la Edad Media era habitual comenzar el año el 21 de Marzo, en el equinoccio de primavera; en el calendario tradicional Etíope, al final de la estación de las lluvias; en el Sudeste asiático, al inicio de la cosecha. Básicamente, cualquier momento importante del año puede servir como punto de inicio del mismo. Incluso es posible que esté desligado de cualquier acontecimiento: el calendario islámico es puramente lunar, y por tanto, la correspondencia entre el primer día del año y el calendario solar cambia cada año.

sousse_mosaic_calendar_may

Todo esto se puede aplicar a Máscaras de Matar de muchas maneras. Sabemos que es un mundo complejo y diverso, con multitud de culturas, algunas relacionadas entre sí, otras completamente distintas, y sabemos que esas culturas se influyen mutuamente. Y ni siquiera deberíamos limitarnos a “gargales, armas, mediarmas”. Los puces no son iguales que los neregos, aunque ambos sean gargales, y los mediarmas del Morega no tienen nada que ver con los del Magaz, por ejemplo. Así que es muy probable que exista un calendario “clásico”, quizá derivado de un modelo gargal y adoptado como calendario civil por los armas, pero nada garantiza que en todas partes se cuenten por igual los años, o se empiece en la misma época.

Es posible que los armas cuenten los años según el reinado de los Altos Jueces, pero es igualmente probable que usen alguna fecha en concreto, por ejemplo, la fundación del Ras. Quizá los Benditos usan como referencia la coronación de la Máscara Real, o quizá, amargamente, su derrota. Puede que dos pueblos usen la misma fecha, pero con sentidos muy distintos, e incluso contradictorios. Por ejemplo, los armas podrían usar la derrota de la Real como fuente de alegría, y los Benditos, de tristeza. Puede que en algún lugar se usen epónimos que cambian cada año, de manera que a un extranjero le sea muy complicado entender una fecha si no conoce la lista.

Quizá en el Magaz, más fértil, el año comienza con la cosecha, pero en el Alto Norte se prefiere el comienzo de la primavera, y en el Chan el final de las lluvias, cuando hay pasto para los animales y pueden salir las caravanas.Y es probable que los momgargas usen sus propios calendarios, totalmente distintos, o quizá influidos por los gorgotas, pero modificados.

clm_14456_71r_detail

Y esto nos lleva a la aplicación del calendario a las partidas. Imagina que una tribu caraloca y un eredal mediarma, intentan sellar un acuerdo de paz, que se renovará cada año en la fiesta de Año Nuevo. ¿Qué calendario usarán? Supongamos que el maestro Te-Cui, investigando en los archivos de Resegra, encuentra una referencia al paso de su discípulo por la ciudad “en el séptimo año del Alto Juez Tucatuca”, en dirección a Ongún… Si pregunta allí, ¿sabrán los pandalumes a qué corresponde ese año en su propio calendario? Este asunto puede tener incluso consecuencias sobrenaturales. La magia en el mundo de Máscaras de Matar es más poderosa en los momentos de transición, como el final y el principio del año… ¿qué ocurre si una bruja te maldice usando el calendario arma, pero tú utilizas el de Pagoa?

Esto son solo ideas; utilizar este tipo de detalles en las partidas sirve para dar color y vitalidad a un mundo tan complejo como el de los Seis Dedos, y permite añadir una vuelta de tuerca y un gancho para todo tipo de historias. Eso sí, usado con moderación: no se trata de convertir a los jugadores en astrónomos expertos capaces de calcular de cabeza cuándo cae el Solsticio de Verano para saber cuándo empieza el año en Confluga.


Desde la Fundación de la Ciudad (I)

Ahora que empezamos un nuevo año  podemos volver a reflexionar sobre el tiempo y los calendarios en el mundo de Máscaras de Matar. Ya hemos hablado de ello una vez, y otra, pero esta vez nos ocuparemos de un asunto diferente, y al que generalmente no damos mucha importancia cuando diseñamos mundos fantásticos: la era.

En cronología se conoce como Era al punto de inicio de un calendario. Por ejemplo, en el calendario occidental moderno el año 1 es el del supuesto nacimiento de Cristo; en el calendario islámico es el año de la Hégira; es un punto de referencia a partir del cual se empieza a contar el tiempo. Así que la primera pregunta que debemos hacernos es, ¿todas las culturas utilizan un calendario lineal, que comienza en el año 1 y continúa hasta el infinito, y todas eligen un único evento a partir del cual contar? La respuesta a ambas preguntas es que no.

clm_14456_71r_detail

En la antigüedad eran mucho más comunes los calendarios epónimos, en los que no se contaba a partir de una fecha concreta, sino en los años de reinado de una determinada figura política o de otro tipo. Por ejemplo, en la Biblia encontramos muchas veces “en el año tal y cual del reinado de David”, y hay referencias similares en los textos egipcios. A veces el mandato del epónimo dura solo un año, como se hacía en Atenas y en Roma, y entonces se expresa como “en el año del consulado de Fulanito y Menganito”, o algo parecido. Se suele creer que los romanos contaban Ab Urbe condita (desde la fundación de la Ciudad), pero esto es probablemente un recurso literario, y no práctica común.

Otra opción es utilizar un calendario cíclico, basado en un hecho recurrente. Por ejemplo, en el imperio bizantino, y en gran parte de Europa durante la Alta Edad Media, se usaba como medida del tiempo la Indicción, una valoración anual de impuestos. Cada “Indicción” equivalía a un año, y el ciclo se repetía cada quince, de manera que “la quinta indicción” era el quinto año del ciclo de quince actual. Parece ser que los ciclos no tenían nombre ni número, por lo que era necesario suplementar este sistema con otros, por ejemplo el de los epónimos. En China se usa un sistema similar, con nombres para cada año en un ciclo de doce: el año del tigre, el año del búfalo, y así sucesivamente (aunque el sistema en realidad es bastante más complejo).

20100720_fukuoka_kushida_3614_m

Una cuarta solución es simplemente no contar los años. En los calendarios mesoamericanos, una determinada combinación de fechas en el calendario ritual y en el solar no se repite más que una vez cada cincuenta y dos años, de manera que no es necesario distinguir los años dentro de cada ciclo.

¿Qué tiene todo esto que ver con Máscaras de Matar? Lo veremos la próxima semana, pero quédense con el concepto de “era” y con todas las posibilidades: años lineales, años cíclicos, y sin años.


Perdido en la Memoria (II)

La semana pasada hablábamos de cómo las historias se deforman con el tiempo, incluso cuando hay registros en papel. Los detalles se olvidan o se pasan por alto, se deforman, se mezclan con otras historias, se adaptan según los intereses del momento y de quien lo está contando… esto, que crea todo tipo de problemas a los historiadores, es muy interesante para los directores de partidas de rol, porque nos permite tejer todo un entramado de historias distintas, a menudo contradictorias, con el que envolver a los personajes.

No se trata solo de confundir a los jugadores, que tampoco está mal, sino de que se den cuenta de que los personajes no están en un decorado de cartón piedra, sino en un mundo vivo, que se mueve y cambia aunque ellos no estén mirando, que tiene una historia, un pasado, y un futuro, y en el que viven personas con intereses distintos, cada uno con su narrativa independiente. Y, por supuesto, de utilizar esas narrativas y esos fragmentos de información para dirigir la partida y orientar a los jugadores hacia el lugar que prefiramos.

mdm_mapa_2_parte

Será por sitios. 

Supongamos que te interesa que los personajes vayan a un lugar determinado, y están siguiendo la pista a una máscara determinada. Una bruja, un santón o un buhonero pueden contarles el rumor de que ese cambuj apareció por primera vez en el lugar en cuestión, y que vuelve a él regularmente. Una vez allí puede ocurrir lo que te interesara que ocurriera, y descubrirán que, en realidad, es el lugar en el que tuvo su duelo más famoso con otro cambuj, y quizá hay incluso una fiesta conmemorativa anual, pero no se ha vuelto a ver a la máscara que buscan. Sin embargo, hay una vieja leyenda que dice…

Este mismo sistema puede aplicarse a cualquier cosa. Si los jugadores tienen que tomar una decisión importante, haz que varias fuentes les den información contradictoria sobre cada opción, de manera que la decisión quede reducida, o bien a lo que puedan descubrir por sí mismos, o bien a quién les inspira más confianza entre sus fuentes… o con quien tienen lazos rituales más fuertes. Esto es Máscaras de Matar, al fin y al cabo.

gargal

Las variaciones son infinitas. Lo importante es tener en cuenta que la información que les das a los jugadores viene siempre de otros personajes inmersos en el mundo de los Seis Dedos, con sus propios intereses e historias personales, y por tanto no tiene que ser necesariamente veraz, incluso aunque los personajes no jugadores no estén intentando mentir activamente. Y saber que puedes manipular la información que reciben por el interés de la partida.


Perdido en la Memoria (I)

Volvemos a las andadas con el blog después de un par de semanas de inactividad. La semana pasada no pude publicar porque estaba de viaje, pero esas vacaciones me han dado la idea para el artículo de hoy, y para algo que creo que puede ser interesante introducir en las partidas como recurso, tanto de manera práctica como simplemente para ambientar.

Resulta que estuve en la Torre de Londres, y he descubierto que tienen una O-Yoroi, uan armadura completa de samurai, perfectamente preservada. Se la envió a Jaime I el Shogun Tokugawa Hidetada en 1613 y se exhibe en la Torre desde al menos 1662. Hasta ahí todo normal, aparte de que no eran muy comunes los intercambios entre Japón y Europa (pero tampoco desconocidos). Lo interesante viene ahora. Resulta que en uno de los catálogos de exhibiciones de la Torre, realizado, no recuerdo bien, en el siglo XVIII o XIX, la atribuyen a un regalo del Gran Mogol, emperador del norte de la India, Pakistán y Bangladesh entre los siglos XVI y XIX, sin especificar cual.

f01870e219739b62ebb1143d7c712d52

¿Por qué ocurre esto? Porque, sencillamente, se había olvidado el origen japonés de la armadura. Estamos hablando del siglo XVII, una época con registros en papel, y en un estado moderno razonablemente bien organizado. Pero de Japón no se sabía prácticamente nada, y no se habían continuado las relaciones, mientras que la India era no solo bien conocida, sino especialmente interesante para los británicos a finales del XVIII. Serían ellos los que reducirían el Imperio Mogol a la irrelevancia en 1803 y lo abolirían en 1857.

¿Qué tiene todo esto que ver con Máscaras de Matar? Muy sencillo. En la novela hay una conversación entre Astiri y Palo Vento, en la plaza del mercado de Minacota, en la que hablan sobre el origen del Cufa Sabut. Astiri, pese a ser un brujo y consejero de un dios-vivo, es en el fondo un montañés, y lo que sabe lo sabe a través de rumores y leyendas, de manera que presenta una versión completamente distinta de la que Palo Vento conoce por las tradiciones de la gente serpiente. ¿Y quién nos dice que la suya es la única? Quizá la gente culebra del Morega tiene otra, y los caralocas, que adoran al Cufa Sabut como a un dios, una tercera, y quizá los nómadas seguidores de la Real en Tres Cortes han creado otra a partir de fragmentos de información, rumores, y pura imaginación.

proceso1

Las cosas, incluso las cosas importantes, tienden a difuminarse en la memoria, los detalles se suavizan o se simplifican, lo que no se entiende se elimina, o se sustituye por algo más familiar y comprensible; y las cosas importantes tienden a rodearse de leyendas que tengan sentido para el que las cuenta y para el momento en el que se crean. La conjunción de los dos procesos significa que muchas veces circulan infinidad de historias completamente distintas sobre algo que, por su importancia, nos gustaría creer que está muy claro. Esto ocurre en sociedades con registros escritos y una administración eficiente; cuánto más en una que es básicamente oral.

La próxima semana examinaremos para qué nos sirve todo esto en el contexto de una partida de Máscaras de Matar.


Personaje: Uíso Caruvé

Hoy veremos otro personaje de la novela: Uíso Caruvé, santón de Ejaune y miembro de la partida de Trapaieiro Porcaián en el Alto Norte.

Uíso Caruvé

Santón de Ejaune

Un gigante embadurnado de blanco y negro recorre lomdm_santons caminos de Aspoulas y el Alto Norte, moviéndose entre los asentamientos gorgotas más norteños para servirles de intermediario con Ejaune, el tutelar de los muertos. Hombre directo y poco amigo de circunloquios, Uíso Caruvé facilita el paso de los muertos a las filas de los antepasados, y sigue a los ejércitos como un cuervo para incinerar a las víctimas de ambos bandos. Los muchos años de vagar por tierras inhóspitas y hostiles lo han curtido y le han dado un excelente conocimiento del caraloca y otras lenguas de la región, además de un nombre entre los gorgotas de las orillas del Morega.

Pese a su apariencia hosca y siniestra, Uíso Caruvé considera que la vida no debe ser tomada a la ligera, y no debe ser malgastada en lágrimas: la bebida saca su faceta más ruidosa y extrovertida, rozando la bravuconería. Aunque no es menos guerrero que cualquier otro arma, y no se opone a matar en combate, desprecia a los asesinos y no soporta la crueldad innecesaria: su trabajo es asegurarse de que las almas realizan el último tránsito con dignidad. Como arma y santón, es supersticioso, y exige a sus acompañantes un respeto reverencial por lo sagrado.

Aspectos: Santón errante de Ejaune. Lo que es de los ídolos no se toca. La vida y la muerte son sagradas. Hosco y directo. Desenmascarado por el alcohol.

Al ser un santón errante de Ejaune, Uíso Caruvé está vinculado tanto por las obligaciones del cargo como por su reputación, pero se beneficia del respeto y prestigio asociado. Hemos usado sus Aspectos para representar dos facetas distintas, aunque similares, de su personalidad: su extremo respeto tanto por lo sagrado como por la vida, que le lleva a despreciar y enfrentarse tanto a los asesinos crueles como a los sacrílegos, pero le puede servir de ayuda a la hora de comunicarse con otros sacerdotes, devotos, dolientes y víctimas. Aparenta ser hosco y directo, lo que puede tanto servirle para intimidar como provocar conflictos si no tiene cuidado con las normas de etiqueta. Pero todo eso salta por la ventana en cuanto bebe. Borracho puede meterse en problemas, pero también es mucho más cercano.


Vista Previa: El Carauce

Esta semana les traigo una vista previa del apartado gráfico del libro de rol de Máscaras de Matar. Como saben, aunque habrá ilustraciones de manos de otros artistas, Daniel Puerta se está encargando de la mayor parte del trabajo. Y entre otras cosas, nos ha hecho un par de mapas bastante espectaculares que seguro que les van a encantar.

Como a veces hablamos en el blog de lugares como el Carauce, Yribse Magul o Escarpa Umea, se me ha ocurrido dejarles ver una parte de uno de esos mapas, la que cubre el interior del Carauce y hacia las Tierras Altas. Observen como Daniel se ha encargado de que cada ciudad o fortaleza sea diferente de las demás, y todas tienen su propio carácter, y a la vez elementos comunes, basados en la iconografía de los códices aztecas. Por ejemplo, Escarpa Umea, la fortaleza de las altacopas, tiene un remate que recuerda a los tocados de las lais, mientras que Resegra, la ciudad sagrada, está rematada por dos templetes, y Yunquera, sede de la gente león, tiene dos poderosas torres fortificadas. Todas las demás ciudades del mapa, desde las más importantes como Minacota, Pagoa y Tres Cortes hasta las secundiarias como Caldas, Ongún e Yribse Magul, han recibido el mismo tratamiento.

Atención también a la tipografía, que está basada en los alfabetos tartesios e iberos de la península pre romana.

Les dejo con el mapa:

mdm_mapa_2_parte

Y aquí, para que comparen, un mapa de Tenochtitlan extraído de la Praeclara Ferdinādi Cortesii de noua maris oceani Hyspania narratio (1524). No es azteca, pero la representación de los templos en lo que hoy es el Zócalo sirvió a Daniel como inspiración, junto con los códices mexicas.

tenochtitlan

Esperamos que les guste esta vista previa del mapa. Otro día les cuento otras inspiraciones que ha utilizado Daniel para el arte, ya que de las mías para el texto les he hablado antes.


Gancho:Jugar con dos Barajas

En la introducción de Máscaras de Matar leemos esto sobre los gargales, que se puede hacer extensible a todas las sociedades gorgotas:

Las máscaras permiten a un mismo individuo asumir roles distintos y, en ciertos casos – gracias a la creencia de que quien se cubre con determinadas máscaras es, en la práctica, una persona distinta -, eso le libera de ciertas obligaciones mientras la lleva, lo que es sumamente útil en ese tipo de sociedades.

Ya hemos hablado en el blog múltiples veces sobre lo que eso significa a nivel general, en la sociedad y en las relaciones interpersonales, pero, ¿cómo podemos aplicar esto en nuestras partidas? ¿Qué historias se pueden derivar de esta característica tan importante de la sociedad gorgota?

hogmask01

Aunque sea de pasada ya hemos planteado algunas posibilidades en otras publicaciones. Hemos visto a personajes que pueden ser alternativamente hostiles, favorables o neutrales a los personajes dependiendo de los intereses y lazos juramentados de la máscara que portan, o una misma personalidad en dos personas distintas que usan el mismo cambuj, o la posibilidad de usar una máscara para asumir o escapar de determinadas obligaciones. Todo eso está muy bien, pero vamos a darle otra vuelta de tuerca.

¿Qué pasa si un gorgota quiere jugar con dos barajas? O mejor aún, ¿qué pasa si no le queda más remedio?

Supongamos que somos un jefe guerrero mediarma del río Morega, un hombre víbora o un hombre culebra. Los mediarmas no hacen tanto uso de las máscaras como otros gorgotas, pero nuestro personaje tiene en su poder un cambuj ancestral de madera pintada, pasado de generación en generación en su eredal durante siglos, desde que lo llevara un gran héroe en la primera guerra de la Máscara Real; y también tiene otro, más moderno, de mosaico y bronce, que le fue entregado en su juventud, antes de heredar el de madera, como regalo envenenado de la gente león cuando les prestó su apoyo en la guerra del Oga Pantera.

Ahora el Cufa Sabut ha alzado sus estandartes en el norte, y si el mediarma se pone el cambuj de madera, su espíritu ancestral le llevará a poner a sus guerreros a su servicio y el de la Real. Pero el Ras también está amasando sus fuerzas, y si usa el cambuj de mosaico, entran en juego las obligaciones que ha adquirido personalmente con la gente león de los armas. ¿Qué hacer? Lo más lógico sería escoger cuál de las dos máscaras ponerse y guardar la otra en un santuario, y probablemente muchos en la misma situación harán algo parecido. Pero esto no siempre es posible… y la gente no siempre actúa llevada por la lógica.

¿Qué pasa si el Ras, o uno de sus enviados, convoca a nuestro señor de la guerra para “consultar sobre la situación”, que es una forma suave de decir “tantearlo a ver de qué lado está”? No usar el cambuj de mosaico se interpretaría como una declaración por el Cufa Sabut, y quizá sea demasiado pronto, o demasiado arriesgado. Pero usarlo obligará al jefe a comprometer sus tropas con los armas, quizá en contra de su criterio o su preferencia personal.

¿Y si mañana viene a las puertas de su caserío un enviado del Cufa Sabut con las mismas intenciones? Seguir usando el de mosaico sería un suicidio, ¿se pone el de madera? ¿ninguno, para que el enviado sospeche que su compromiso no es total?

MdM_Caraloca

O quizá la situación ni siquiera sea forzada. En la guerra, el pragmatismo es una virtud. Quizá el señor de la guerra se ponga el cambuj de madera para tratar con unos, y el de mosaico para tratar con otros, en ambos casos con plena sinceridad, beneficiándose de un bando y de otro según las circunstancias y sus intereses. Hoy proporciono forraje y canoas a los armas para cruzar el Morega a cambio de armas y mercancías del sur con las que negociar con las tribus salvajes, mañana aviso a los Matioteé del lugar en que se va a encontrar la columna arma a cambio de su apoyo para defender a los míos contra las depredaciones de los uselgeres. ¿Cuánto tiempo se podrá mantener semejante malabarismo antes de que algo salga terriblemente mal?

Y, a todo esto… ¿cómo se tomarán los seguidores del señor de la guerra esta duplicidad? Ellos están vinculados a él personalmente, no a sus cambujes, pero, ¿y si tienen algún otro juramento más importante, por ejemplo hacia el Cufa Sabut? ¿Y si ellos también tienen dos máscaras…?


Personaje: Caúg lar Mahín

Esta semana presentamos un nuevo personaje de ejemplo extraído de la novela: Caúg lar Mahín, el Jato Malaváia, caravanero pandalume de Gaiola y aliado del Ras en la guerra de la Máscara Real.

Caúg lar Mahín

El Jato MalaváiaMdM_Pandalume_Oriental

Dicen que Gaiola es uno de los ombligos del mundo. Emplazada en
Aspoulas, a medio camino entre el Chan Menor, Lagoa y el Alto Norte, no pasa un día sin que crucen sus puertas caravanas en ambas direcciones. Y muchas de esas caravanas pertenecen al lar Mahín, una poderosa familia pandalume con parentela en lugares tan alejados como Pagaise y Parautapedra, cuyos intereses son más cercanos a
los de los armas que a los de los pandalumes de Tres Cortes. Caúg, llamado el Jato Malaváia, es uno de los caravaneros más experimentados del lar, buen conocedor de los caminos que llevan a Yribse Magul, al Urante y más allá. Es un hombre de mediana edad, fornido, con manos de campesino más que de comerciante, y con una espesa barba teñida de azul y blanco.

Severo pero justo, sus caravaneros lo respetan como a un padre y lo seguirían a cualquier parte. El Jato es un hombre de mundo, al que el veneno del camino se le ha metido en la sangre. Gusta de viajar y de conocer gente, y quizá por ello tiene amigos en todas partes, incluyendo algunos grandes, como Mascor Masade, máscara mayor gorgota de Gaiola, a cuya mesa se sienta con frecuencia.

Aspectos: Veterano jefe de caravanas. Amigos desde Yribse Magul hasta Tres CortesHijo predilecto del lar Mahín. Más aspecto de campesino que de mercader. El veneno del camino.

Los Aspectos del Jato nos hablan de alguien firmemente asentado en su lar, y con conexiones hacia el exterior. El ser un jefe de caravanas veterano le da ventaja en el comercio y a la hora de viajar, pero  mismo tiempo le puede ganar rivales y enemigos. El ser hijo predilecto del lar le da una posición de ventaja, pero le supone a veces tener que obedecer a los designios de las lais más que a los propios, y verse involucrado en asuntos que quizá no le convengan personalmente. El Veneno del camino, que hace referencia a la necesidad del Jato de estar siempre en ruta, lo cual le beneficia, pues conoce todos los atajos y los lugares importantes, pero también le hace difícil permanecer mucho tiempo en el mismo sitio.


Gancho: La Máscara del Poder

Siguiendo con la serie irregular sobre ganchos e inspiración para historias, hoy vamos a hablar de algo que me sugiere el mundo real. Aunque no voy a hablar de política en este blog (bastante me aguantan en Twitter), me refiero a los recientes acontecimientos políticos en España, que nos pueden servir muy bien para hacernos una idea de cómo funciona una trama de intrigas y, sobre todo, para entender la diferencia entre el poder real y su apariencia, o su máscara, algo que puede ser muy interesante en Máscaras de Matar.

De entrada, un primer axioma: quien detenta el poder no es necesariamente quien ostenta el cargo. Un líder tradicional, o ritual, el portador de un título o incluso de una máscara no tiene por qué ser necesariamente el líder real. Sus subordinados pueden rendirle una pleitesía solo simbólica, mientras que obedecen las instrucciones concretas de otro, o puede incluso que lleguen a despreciarlo abiertamente, al menos cuando no está delante. Aparte del ejemplo español, tenemos casos similares en la historia, como los emperadores japoneses cuyo poder absoluto era únicamente teórico, y en la cultura popular, como Junior en los Soprano.

yomeitenno

Este es el emperador, no el de los Soprano. Por si acaso. 

Segundo: el poder se manifiesta ejerciéndolo, y simbólicamente. Puede parecer una contradicción con lo anterior, pero no lo es necesariamente. Si todo va bien, el poder real y el simbólico están alineados. Si no, convocas un consejo y la gente no acude, o acude pero no acata el procedimiento y el orden del día que habías establecido. Cuando hay una crisis, la gente se vuelve hacia quien ejerce el poder real, no el simbólico, y el mero hecho de hacerlo es un símbolo. Un rey brujo solo en su sala de consejo, mientras en la antecámara todos consultan con un jefe guerrero: ¿hay mejor símbolo, y ala vez mejor manifestación práctica, de un cambio en el poder?

Tercero: Tiene poder quien logra hacerse obedecer. Esto es una perogrullada, pero hay que tenerlo muy en cuenta, sobre todo en situaciones de crisis. Viene muy relacionado con lo anterior, pero va más allá de lo meramente simbólico. Por ejemplo, supongamos que un jefe guerrero alza sus banderas y declara la guerra a una tribu nómada del Chan. En teoría, sus juramentados y seguidores deberían acudir a él con sus propias tropas… pero supongamos que, en lugar de hacerlo, uno de esos jefes decide esperar a ver cómo termina la cosa, o, peor aún, otro de ellos decide intentar un acercamiento a la tribu nómada. Quizá un tercero, viendo a su líder débil, empiece a buscar apoyos para derrocar al jefe…

screenshot-med-29

Cuarto: Los cambios son drásticos, y solo se perciben cuando ya han ocurrido. Las conspiraciones y las intrigas ocurren, por definición, entre bambalinas. Desde luego que habrá tensión y tiranteces, pero todo el mundo intenta siempre mantener una fachada de normalidad. Recordemos el primer punto sobre el poder simbólico. El simbolismo, la charada, la máscara, se mantienen hasta el último momento, y cuando llega la crisis, llega de manera súbita y abrupta, con un círculo de senadores apuñalando a Julio César, o unos caballeros entrando a saco en la Catedral de Canterbury en busca de  Thomas Beckett. En un solo momento de violencia y agitación, todo cambia para siempre de un solo golpe.

Así que atentos a esta secuencia: el poder está en unas manos distintas a lo que aparenta, los símbolos se empiezan a resquebrajar, luego el líder pierde el poder de hacerse obedecer, y finalmente todo acaba en sangre y un cambio drástico. Ahora solo queda ocuparse del destrozo, recoger los escombros, y afrontar las consecuencias.