Archivo mensual: diciembre 2013

Máscara Obliga III: Eredales

Después del breve inciso del lunes para el informe de progreso, continuamos con la tercera entrega de Máscara Obliga, para ocuparnos esta vez de los eredales que forman la base de la sociedad mediarma.

Tenemos poca información sobre los mediarmas, excepto por contraste con los armas: lo primero que se nos dice es que, igual que la de éstos, su sociedad se compone de grupos familiares independientes dedicados a un animal epónimo. Sin embargo, a diferencia de los ferales, los eredales mediarmas no están unificados. Donde hay un único feral de la serpiente, existen infinidad de eredales culebra y víbora entre los mediarmas, por ejemplo. De hecho, los eredales de la gente serpiente del Norte forman una parte fundamental de la novela, aunque siempre en el trasfondo, ya que muchos de ellos se alinearán con el Cufa Sabut, mientras que otros permanecerán fieles a los armas.

En muchos casos, parece que se puede llegar a confundir “mediarma” con “montañés”: abundan en el Bal Bartán, en el Alto Norte y en las Tierras Altas, y por eso mismo podemos extraer algunos datos sobre ellos de lo que se cuenta de los montañeses, siempre que recordemos que también existen armas, y posiblemente gargales, en estas regiones. Así, por ejemplo, no se describen máscaras mayores montañesas, a excepción de Trapaieiro Porcaián, pero sí hay “máscaras menores del norte”. Posiblemente, grupos tan pequeños y dispersos como los eredales no tienen la suficiente tradición y continuidad como para producir máscaras mayores, o lo hacen solo raramente. Esto puede tener que ver con el hecho de que pocos usen máscaras, prefiriendo las pieles de sus animales totémicos.

Otra diferencia importante con los armas es que, aparentemente, los eredales incluyen a sus propios sacerdotes, llamados brujos. Mientras que un arma que quiera consagrarse a un ídolo debe abandonar su feral, los dos brujos mediarmas que conocemos, Astiri y Flaco Igola, parecen parte del mismo eredal del Chivo al que pertenece Don Tavarusa, y hay continuas referencias a que son ellos los que se ocupan del culto, sobre todo en el caso de Astiri. Ambos llevan máscaras hechas con cráneos de cabra, por lo que es posible que este culto se limite al animal totémico de cada eredal.

Es posible, por algunas referencias, que existan eredales compuestos únicamente por mujeres, y quizá, por extensión, únicamente por hombres. Por ejemplo, en la guerra del Oga Pantera se hacen referencias frecuentes a “eredales de mujeres pantera”, cosa que no sería necesaria si fueran mixtos. Más adelante, además, aparece un hombre pantera, Espadalombro, lo que sugiere que también los hay mixtos, o al menos masculinos.

Suponiendo que los mediarmas sigan las mismas normas de herencia que los armas, en las que el hijo varón entra a formar parte del feral del padre y la mujer del de la madre, cabe la posibilidad de que algunas “líneas” se extingan si carecen de descendientes del sexo apropiado. En un feral esto no supondría un gran cambio (aunque hay ferales muy pequeños en las Tierras Altas), pero si hablamos de un eredal de quizá un centenar de miembros, cabe la posibilidad de que simplemente no haya nacimientos de varones en una generación. Desde ese momento en adelante, no habrá nuevos miembros masculinos en el eredal, ya que todos los que nacieran pasarían a formar parte del eredal del padre.

Bear, Warrior

13th Warrior, Touchstone Pictures, via http://board.belegarth.com/

Así pues, se trata de grupos similares a los ferales armas, pero de muy pequeño tamaño, descentralizados, y sin máscaras mayores. Dado que abundan entre los montañeses y otros “salvajes”, veo a los eredales más como un clan que una institución organizada al modo de los armas: las máscaras menores son literalmente máscaras familiares, todos se conocen y los lazos son mucho más próximos, y probablemente no existen demasiados títulos ni responsabilidades formales internas.

Del mismo modo, si algo caracteriza a los mediarmas es su desunión tanto social como política. Aunque existen principados mediarmas en el Bal Bartán y el Norte, en casi todas partes viven mezclados con otros pueblos: sirviendo a los armas en los Seis Dedos y aliados con los caralocas en el Alto Norte, como podemos verlos durante la expedición del Jato Malaváia.

La próxima semana hablaremos un poco de la magia en los Seis Dedos, y de las dificultades que va a haber para implementar un sistema que la describa.


Informe de Progreso

Máscaras de Matar, Juego de Rol

via Pinterest

Como prometía la semana pasada, este lunes, aunque un poco tarde ya, la publicación irá dedicada a informar sobre el progreso del libro, el juego en general, y todo este proyecto. Parece que vamos avanzando, y aunque todavía no puedo dar detalles de todo, se han abierto unas cuantas posibilidades muy interesantes. Aviso que esta entrada será larga.

La semana pasada, aprovechando una escapada a Madrid, me reuní con León Arsenal para hablar de este tema. Además de resolverme unas cuantas dudas y soplarme un par de ideas que no estaban en el libro, o estaban subyacentes y no explícitas (¿cuáles? para eso tendrán que esperar a que esté el juego terminado), hemos hablado sobre la parte más “técnica” del proceso, a nivel de comercialización, dirección que va a tomar el proyecto, etcétera. No los voy a aburrir con los detalles de todo, entre otras cosas porque muchos son ideas y no definitivos, pero estas son algunas de esas ideas principales:

Si esto sale bien, no nos quedaremos en el libro básico. Ya hay ideas para al menos una campaña (basada en una secuela no escrita), y otros suplementos o posibilidades. Si sale bien, así que si tienen interés en el proyecto, quieren verlo salir adelante o les interesa el universo de los Seis Dedos, compartan este blog y hablen sobre él, no solo a gente que haya leído la novela, sino a quien pueda estar interesado.

Parece posible que en breve podamos tener un ilustrador, pero es todavía una posibilidad sin confirmar, así que no voy a dar nombres.

En relación con todo esto, el autor está abierto a la obra derivada: si alguien quiere escribir sobre el mundo de los Seis Dedos, o tiene alguna otra idea interesante, contacten conmigo y yo contactaré con él para ver cómo lo resolvemos. En breve añadiré esto a una página en la parte superior del blog. De nuevo, si saben de alguien que pudiera estar interesado, compártanlo. No estaría mal poder acompañar el libro de rol con otro de relatos, por ejemplo.

Entrando en materia, León Arsenal me ha dado un par de ideas muy buenas para el sistema de juego. Habrá novedades en las reglas y maneras distintas de jugar basadas en la cultura y la historia únicas de los Seis Dedos.

León Arsenal, Máscaras de Matar

León Arsenal, via Pinterest

Bien, dicho esto, veamos por dónde va el desarrollo del juego en sí. Puedo decir que, con sesenta y tres páginas escritas, está avanzando a buen ritmo. No tengo intención de que sea excesivamente largo, a lo que me ayudará en parte la elección del sistema, pero sí quiero concentrar la mayor cantidad posible de información útil, tanto de trasfondo como de reglas. Pero vayamos por partes.

La idea, que no sé si he comentado antes, es publicarlo, de momento, en formato electrónico. Esto nos va a permitir, además, la flexibilidad adicional de presentar el libro bajo tres formas distintas: una versión completa, con trasfondo y sistema; una versión más corta, con solo el trasfondo para los que no quieran usar Fate, o solo quieran conocer el mundo de los Seis Dedos sin interés en el rol; y una tercera con solo el sistema, por si, tras leer el trasfondo, a alguien le interesa jugar, de modo que no tenga que volver a comprar el trasfondo. Esa es, al menos, la idea. Quedará por ver si se puede hacer. Si llega la sangre al río y se hace en formato físico ya veremos.

El libro va a estar, pues, dividido en dos partes: la primera de trasfondo, y la segunda de reglas y consejos para dirigir, lo habitual en un juego de rol. Esta segunda parte será relativamente corta, porque, como ya he dicho, usaré el sistema Fate, que es genérico. Pero habrá modificaciones para adaptarlo al trasfondo, no solo en la lista de habilidades, sino en conceptos nuevos que van a suponer un cambio en la manera habitual de jugar a rol, y a abrir posibilidades que no son muy comunes en otros juegos.

La primera parte va a ser el núcleo del libro, por supuesto. En ella hablaré de los Seis Dedos, su geografía, sus pueblos, sus culturas, y sus relaciones políticas, sociales y económicas. La información procede no solo del libro, sino también de ideas que me ha contado el autor, y de algunas cosas de mi cosecha para rellenar los huecos. Como he dicho alguna vez, el libro va a estar narrado por múltiples voces, que van a contar su perspectiva sobre los diversos asuntos en forma de fragmentos de obras, cartas personales, diarios u otros escritos. Algunos de ellos, además, irán anotados por otra “voz”, que dará sus opiniones sobre lo que dice la primera y a veces aportará datos nuevos… que no siempre serán del todo compatibles con el resto. Como en la vida, hay múltiples opiniones e informaciones de todas clases, y corresponde a cada uno determinar lo que es verdad y lo que no.

Los Seis Dedos, Chan Menor, Mapa, Máscaras de Matar, Juego de Rol

via Pinterest

A día de hoy, este es el índice del libro. Figura solo lo que está escrito o en proceso; para lo que vendrá después tendrán que esperar a que lo vaya haciendo, por si acaso esté sometido a cambios importantes:

  • Máscaras de Matar: Introducción
  • Del Bal Bartán a las Llanuras Orientales 
  • Fuego y Espadas 
  • La Hegemonía Arma
  • Los Gorgotas
    • Vivir entre Gorgotas
    • Ciudades y Montañas
    • Máscara Obliga
    • Rostros Bestiales
    • Herencia y Juramento
    • Los Gargales
    • Los Armas
    • Los Mediarmas
  • Tierra y Parentela
    • Los Pandalumes
    • Los Trocalumes

Las subdivisiones de los dos primeros capítulos no las incluyo, porque son básicamente los nombres de los lugares, y de los periodos históricos. En los capítulos sobre pueblos comenzamos siempre con lo que tienen en común, antes de dedicarnos a las especificidades de cada uno. Se hablará de cultura y manera de comportarse, de apariencia y estética, de la guerra, de la organización social, política y económica, y un poco de la religión, aunque esto lo dejo para un capítulo más detallado.

Las ideas para capítulos posteriores incluyen apartados para los pueblos de las llanuras y del norte, otro para las sociedades juramentadas como brujas, altacopas, cazadores de cabezas y talafuratas, un capítulo para la religión, y por supuesto uno para la Máscara Real y sus seguidores, además de perfiles de algunas de las máscaras más importantes. A los ogros, bichas y dragones todavía no tengo muy claro dónde incluirlos. Se aceptan sugerencias.

Pues eso es todo por ahora. Cualquier tipo de sugerencia, idea, propuesta (preferiblemente decente, pero todo es hablarlo) o similar, aquí tienen los comentarios a su disposición.

Máscaras de Matar

via Pinterest


Máscara Obliga III: Ferales Armas

olmec mask

via deviantart

La semana pasada hablábamos de las sociedades guerreras gargales y de lo poco que sabemos de ellas en realidad, más allá de su existencia. Pero esta vez vamos a ocuparnos del pueblo mejor detallado de la novela, cuya hegemonía se extiende sobre los Seis Dedos y el Chan, y cuyas decisiones políticas determinan el destino de todos los otros pueblos… al menos si sus múltiples enemigos no logran derrocarlos.

Los armas son descendientes directos de los gargales, un pueblo surgido de la mezcla entre éstos y los misteriosos espuján modufe durante la era de las invasiones, hace más de mil años. Por lo tanto, son gorgotas, y participan de la cultura de máscaras y sociedades cerradas y hereditarias característica de estos pueblos. En el caso de los armas, estas sociedades se llaman ferales.

Salvo excepciones, se pertenece a un feral por nacimiento: los varones al feral del padre, y las mujeres al de la madre. Pues, además, los ferales son siempre exogámicos: están prohibidas las relaciones entre miembros del mismo feral. Estas instituciones proporcionan a sus miembros, como las sociedades gargales, instrucción en la juventud y protección en la edad adulta, además de representación política a través del Ras, y algo con lo que identificarse para construir su identidad; a cambio, se espera una obediencia total a las máscaras mayores del feral, templada solo por lo llano del trato entre gorgotas, y la participación en empresas militares y económicas por cuenta suya.

Falcata, arma

via Deviantart

Los ferales son la unidad básica de la sociedad arma, con la que casi todos se identifican automáticamente: tú eres un hombre-serpiente, tú un hombre-pantera, aquél un hombre-toro. Sus representantes se sientan en el Ras, bajo la presidencia de la gente león, y deciden el futuro de la hegemonía arma, tanto en los Seis Dedos como en las llanuras orientales y el Alto Norte. Fue el Ras quien declaró la guerra al Oga Pantera, y quien financia las expediciones de Don Tavarusa contra los Mutel.

Pero no todos los armas pertenecen a ferales. Por un lado están las brujas, que nacen en un feral, pero, si los signos son adecuadas, son llevadas a una hermandad u otra para ser criadas fuera de la sociedad, a veces sin conocer su feral de origen. La demás brujas se convierten en su única familia. Ya en la edad adulta, otros pueden renunciar a su feral por distintos motivos: los santones, y sacerdotes abandonan a su gente para entregarse por completo al servicio de un ídolo, mientras que la gente león no nace en este feral, sino que es seleccionada. Aquellos considerados dignos del feral del león abandonan el suyo para entrar en éste, cuyos miembros ocupan cargos como jueces, supervisores y magistrados que organizan la política y la economía arma.

Al margen de todo esto están las altacopas, que son armas por adopción, y no pertenecen a ningún feral. Son compradas o adquiridas en la infancia, y criadas en la misteriosa Escarpa Umea para los propósitos de sus lais, tan oscuros y siniestros como los de las brujas.

half mask

via pinterest

Y se puede, por último, entrar en un feral sin haber nacido en él. Los daos son aquellos que, a cambio de entregar todos sus bienes al feral, son adoptados por el mismo, aunque ocupan una posición muy baja, similar a la de quienes han caído en desgracia. La mayoría son momgargas, pero hay también gorgotas, e incluso armas que cambian de feral. Existen muchas más distinciones entre los armas, como los manamaragas, pero no es este el lugar para ocuparse de ellas, porque no están relacionadas directamente con los ferales.

La semana que viene habrá publicación doble. El lunes, si todo sale bien, haré un informe de avance explicando cómo progresa la escritura del libro de rol, y qué es lo que hay proyectado, además de algunas conclusiones de mi reunión con León Arsenal la semana pasada. Y el jueves continuaremos con los gorgotas, para hablar esta vez de los eredales mediarmas.


Máscara Obliga II: Los Gargales

via red-robin-arts.com

La máscara protege, pero también obliga. En la última publicación hablamos de cómo se utiliza para modular las relaciones y obligaciones de los gorgotas, y terminábamos definiendo la más importante: la relación hereditaria que los une con una sociedad guerrera, feral o eredal, del que es muy difícil salir.

Este tipo de sociedades, basadas en las redes clientelares y en los grupos cerrados identificados con un animal epónimo, tiene su origen en los gargales. Sin embargo, sabemos poco, a través de la novela, de las sociedades guerreras gargales aparte de su nombre. Dicho nombre me sugiere que, quizá, no sean tan hereditarias como las de otros gorgotas, algo que refuerza el hecho de que Bagalagagcú, el progenitor de la gente serpiente arma, se identifique como el primer espuján modufe en “ingresar en la sociedad de las serpientes gargal”. Si un extranjero puede ingresar en la sociedad, esta debe ser al menos parcialmente abierta. Es posible que uno ingrese en la sociedad de sus antepasados por tradición, pero no necesariamente por obligación; y si es así, el ingreso se hará probablemente en la edad adulta.

Hay que tener en cuenta, también, que pese a llamarse “sociedades guerreras”, se asume siempre que son una parte fundamental de la sociedad gargal en general. No hay que olvidar que los gorgotas son pueblos guerreros. Por tanto, es posible que lo que se originó como una sociedad puramente marcial, con los años, haya crecido hasta dominar la sociedad. En tal caso, los “ancianos de los puces” de Pagoa, así como los de otros pueblos gargales en las sierras Cerrada y Nerega, serían probablemente representantes de dichas sociedades. E incluso los Reyes Brujos no están por encima: tanto el Rey Rojo como los Mutel usan máscaras animales, de toro y jabalí respectivamente, lo que me hace pensar que siguen perteneciendo a dichas sociedades.

via wikipedia

No queda claro si las sociedades guerreras gargales están unificadas, o son múltiples. Si fuera el primer caso, habría una única sociedad de las serpientes, por ejemplo, con presencia entre los puces, las gentes de la sierra Cerrada, etcétera. Sus ancianos y Reyes Brujos serían los mismos, y presumiblemente debería existir algún tipo de consejo o autoridad central, por lo menos simbólica. La única indicación de que esto pueda ser así es que se habla de “la sociedad gargal de las serpientes”, sin pluralizar, pero no tenemos el más mínimo rastro de autoridad común o contacto entre ellas.

Por el contrario, lo que sí tenemos es una línea que habla de “las sociedades guerreras de sierra Cerrada, Nerega y Osca”. Si se identifican las sociedades con sus lugares de origen, me parece a mí, quiere decir que cada pueblo gargal tiene sus propias sociedades independientes y autónomas, regidas por sus máscaras mayores o ancianos. Quizá en sus orígenes, cuando los gargales dominaban todo lo que existe entre el Bal Bartán y la Sierra Ongada, hubiera una sola sociedad para cada animal epónimo, que luego se fragmentó cuando las invasiones quebraron el espinazo al imperio gargal. Esto es consistente con el hecho de que la referencia singular a “la sociedad de las serpientes” es histórica.

Finalmente, esto no excluye la posibilidad de que las distintas sociedades se reconozcan mutuamente y acepten la posición de los ancianos y máscaras mayores de las demás, lo que nos daría sociedades muy descentralizadas, pero básicamente unidas. Como ven, lo que se sabe de los gargales, pese a la importancia que tienen en la novela, es muy poco, y casi todo especulación. La semana que viene hablaremos de los ferales armas, de los que tenemos algo más de información.


Nueva Ilustración por Daniel Puerta

Un domingo por la tarde es mala hora para actualizar, pero como dije el jueves, la semana que viene voy a estar un poco desconectado.

Me alegra anunciar que he editado la página “Imágenes de los Seis Dedos”, que pueden ver en la barra superior, para añadir, además de las dos ilustraciones de Jonathan González que ya teníamos anteriormente, una nueva, de Daniel Puerta, que ha publicado en su tumblr recientemente y que me ha dado permiso para incluir en el blog.

Se trata de un enano patacón, uno de los pueblos salvajes del Alto Norte, momgargas de costumbres misteriosas que habitan entre los bosques húmedos y oscuros más allá del Río Morega. Se sabe poco de ellos, excepto su costumbre de cubrirse el rostro con cabezas de barro cocido, y que algunas tribus parecen estar aliadas con los caralocas, o incluso con la Máscara Real. Otros participaron en la guerra del Oga Pantera que sacudió la región del Morega diez años antes del inicio de la novela.

Por lo que me cuenta, Daniel se ha inspirado en las máscaras de barro de los Asaro de Nueva Guinea, además de en pigmeos africanos y, para el fusil, en un jezail, un arma de fuego artesanal de origen afgano. He aquí la imagen:

Enano patacón con fusil

 

¡Gracias, Daniel!

 


Máscara Obliga I: Sociedades Gorgotas

via jobspapa.com

En la última entrada hemos visto una introducción al sistema social de los gorgotas: una compleja red de deudas, obligaciones, derechos y deberes, algunos de ellos escogidos voluntariamente, otros puramente hereditarios, pero no por ello menos vinculantes. Las máscaras, como sabemos, son herramientas fundamentales para modular esas relaciones, escogiendo en cada momento cuáles van a afectarnos y cuáles van a ser pospuestas hasta un momento más conveniente.

El propio Corocota nos da dos ejemplos: durante la novela entra en un pacto con la bruja Qum Moga, que le pide cazar una cabeza para ella, pero no lo hará hasta que termine “un asunto”, la caza de la rompevedas Tuga Tursa. Es decir, en tanto vista la máscara de matar, su misión tiene prioridad y ninguna otra obligación va a distraerlo, pero una vez terminada, queda de nuevo vinculado por esos deberes. Y el hecho de que ese cambio implica un cambuj distinto nos lo deja ver el gran Aorcabuéis poco antes, cuando le dice que, terminada la caza de Tuga Tursa, tendrá que escoger “una máscara distinta para una misión bien diferente”.

Aunque es posible que los cazadores de cabezas tengan máscaras tradicionales con funciones distintas, como las altacopas, no hay ninguna mención a este tema en el libro, y sí las hay al uso explícito de máscaras para controlar las distintas obligaciones de una persona. Al ponerse un determinado cambuj, un gorgota “se convierte” simbólicamente, en otra persona. En realidad no cambia ni su personalidad ni su identidad, pero a todos los efectos rituales (diríamos “legales” en otro tipo de sociedad) es una persona distinta.

Por otro lado, no todos los gorgotas usan máscaras. Entre los montañeses parece ser bastante poco común, e incluso algunos armas civilizados, como Palo Vento, no las llevan jamás. El propio Palo Vento rechaza de malos modos una máscara cuando se le ofrece, porque, como dice Trapaieiro Porcaián, la máscara protege, pero también obliga. Al ponerte una máscara no solo te escudas de determinadas obligaciones, sino que asumes otras, que no podrás eludir. Y cambiar de máscara no es sencillo: de hecho, en la novela no vemos un solo caso de alguien sustituyendo un cambuj por otro, si exceptuamos a Peitorcal poniéndose una cuando antes no llevaba nada. Hay que suponer que es una parte tan esencial de la vestimenta que se escoge al comenzar la jornada y no se cambia alegremente.

Así pues, es posible no usar máscaras, y asumir, como Palo Vento, todas las obligaciones y relaciones al mismo tiempo, navegándolas lo mejor posible. Y la principal de esas obligaciones es, desde luego, la hereditaria, aquella que define, por citar una vez más a Corocota (creo que es la cita más repetida de este blog, pero me parece que es el leitmotiv de toda la novela), “quién soy yo, y quiénes son los míos”. Define una relación a la que es muy difícil renunciar, aunque no totalmente imposible; unas obligaciones que no se pueden eludir, y también unos derechos inalienables. Se trata, desde luego, de la pertenencia a un determinado feral, eredal o sociedad guerrera, o al culto de determinado ídolo, o el carácter de bruja o altacopa.

A lo largo de la novela vemos repetidamente cómo se identifica a la gente por lo que es de un solo vistazo. Un hombre-serpiente, una bruja montañesa, un santón de Bas Camul. A veces es difícil distinguir el pueblo, pero nunca cabe duda sobre el animal epónimo o dios al que sirven. Muchas veces esta identificación corresponde a la máscara: Cosal, por ejemplo, usa cambujes con pico de halcón y charreteras de plumas. Pero otras veces, como en el caso de Palo Vento, son simplemente las pinturas, mientras que entre los montañeses lo normal es usar la piel del animal. Como mínimo, los pomos de las armas suelen mostrar la cabeza del animal, o tener una forma característica.

Sobre el carácter de los ferales, eredales y sociedades hablaremos la semana que viene, suponiendo que funcione la publicación programada, porque no tendré acceso al ordenador. Si no se publica el jueves, será el sábado.