Máscara Obliga III: Eredales

Después del breve inciso del lunes para el informe de progreso, continuamos con la tercera entrega de Máscara Obliga, para ocuparnos esta vez de los eredales que forman la base de la sociedad mediarma.

Tenemos poca información sobre los mediarmas, excepto por contraste con los armas: lo primero que se nos dice es que, igual que la de éstos, su sociedad se compone de grupos familiares independientes dedicados a un animal epónimo. Sin embargo, a diferencia de los ferales, los eredales mediarmas no están unificados. Donde hay un único feral de la serpiente, existen infinidad de eredales culebra y víbora entre los mediarmas, por ejemplo. De hecho, los eredales de la gente serpiente del Norte forman una parte fundamental de la novela, aunque siempre en el trasfondo, ya que muchos de ellos se alinearán con el Cufa Sabut, mientras que otros permanecerán fieles a los armas.

En muchos casos, parece que se puede llegar a confundir “mediarma” con “montañés”: abundan en el Bal Bartán, en el Alto Norte y en las Tierras Altas, y por eso mismo podemos extraer algunos datos sobre ellos de lo que se cuenta de los montañeses, siempre que recordemos que también existen armas, y posiblemente gargales, en estas regiones. Así, por ejemplo, no se describen máscaras mayores montañesas, a excepción de Trapaieiro Porcaián, pero sí hay “máscaras menores del norte”. Posiblemente, grupos tan pequeños y dispersos como los eredales no tienen la suficiente tradición y continuidad como para producir máscaras mayores, o lo hacen solo raramente. Esto puede tener que ver con el hecho de que pocos usen máscaras, prefiriendo las pieles de sus animales totémicos.

Otra diferencia importante con los armas es que, aparentemente, los eredales incluyen a sus propios sacerdotes, llamados brujos. Mientras que un arma que quiera consagrarse a un ídolo debe abandonar su feral, los dos brujos mediarmas que conocemos, Astiri y Flaco Igola, parecen parte del mismo eredal del Chivo al que pertenece Don Tavarusa, y hay continuas referencias a que son ellos los que se ocupan del culto, sobre todo en el caso de Astiri. Ambos llevan máscaras hechas con cráneos de cabra, por lo que es posible que este culto se limite al animal totémico de cada eredal.

Es posible, por algunas referencias, que existan eredales compuestos únicamente por mujeres, y quizá, por extensión, únicamente por hombres. Por ejemplo, en la guerra del Oga Pantera se hacen referencias frecuentes a “eredales de mujeres pantera”, cosa que no sería necesaria si fueran mixtos. Más adelante, además, aparece un hombre pantera, Espadalombro, lo que sugiere que también los hay mixtos, o al menos masculinos.

Suponiendo que los mediarmas sigan las mismas normas de herencia que los armas, en las que el hijo varón entra a formar parte del feral del padre y la mujer del de la madre, cabe la posibilidad de que algunas “líneas” se extingan si carecen de descendientes del sexo apropiado. En un feral esto no supondría un gran cambio (aunque hay ferales muy pequeños en las Tierras Altas), pero si hablamos de un eredal de quizá un centenar de miembros, cabe la posibilidad de que simplemente no haya nacimientos de varones en una generación. Desde ese momento en adelante, no habrá nuevos miembros masculinos en el eredal, ya que todos los que nacieran pasarían a formar parte del eredal del padre.

Bear, Warrior

13th Warrior, Touchstone Pictures, via http://board.belegarth.com/

Así pues, se trata de grupos similares a los ferales armas, pero de muy pequeño tamaño, descentralizados, y sin máscaras mayores. Dado que abundan entre los montañeses y otros “salvajes”, veo a los eredales más como un clan que una institución organizada al modo de los armas: las máscaras menores son literalmente máscaras familiares, todos se conocen y los lazos son mucho más próximos, y probablemente no existen demasiados títulos ni responsabilidades formales internas.

Del mismo modo, si algo caracteriza a los mediarmas es su desunión tanto social como política. Aunque existen principados mediarmas en el Bal Bartán y el Norte, en casi todas partes viven mezclados con otros pueblos: sirviendo a los armas en los Seis Dedos y aliados con los caralocas en el Alto Norte, como podemos verlos durante la expedición del Jato Malaváia.

La próxima semana hablaremos un poco de la magia en los Seis Dedos, y de las dificultades que va a haber para implementar un sistema que la describa.

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