Archivo mensual: agosto 2014

Progreso: Arte 2

Esta va a ser otra publicación corta, que sé que son las que más les gustan porque si no me pongo muy pesado. Vamos a volver a hablar del arte que se está preparando para acompañar a los textos del juego.

Ya conocen la obra de Daniel Puerta, Jonathan González y Leonardo Molina. Ahora vamos a ver los trabajos de otros cinco artistas que están participando en este proyecto. Lo que sigue, con alguna excepción,  son solamente bocetos, desde luego. Para el arte final tendrán que esperar a que salga el libro:

Alejandra de Cárcer va a ocuparse de algunas máscaras y de los sellos, que tan importantes son en la cultura gorgota. Atención al cartucho o cenefa, en cuyo centro irán los distintos sellos:

Máscara tradicional altacopa

Máscara tradicional altacopa

 

Sello de Arbitraje

Sello de Arbitraje

Juan Cristóbal Acosta nos ha hecho un cazador de cabezas recostado en un árbol, esperando pacientemente a su presa como una serpiente pitón:

Bocetos Cazador de Cabezas

Bocetos Cazador de Cabezas

Boceto Cazador de Cabezas

Boceto Cazador de Cabezas

Iñaki Sendino se va a ocupar de las imágenes representativas de cada pueblo:

Boceto de mujer araña

Boceto de mujer araña

Gargal

Gargal

Boceto Pandalume

Boceto Pandalume

Boceto Pandalume

Boceto Pandalume

 

Charlotte de Prentice se está encargando de varios elementos decorativos para distintas secciones. Los elegidos para el libro no están aquí, pero estos son una muestra del estilo:

Máscara de Jabalí

Máscara de Jabalí

Escudo y calaveras

Escudo y calaveras

Lobo

Lobo

 

Y finalmente, pero no por ello menos importante, Aythami Cruz nos ha dejado este espectacular señor de la guerra montañés con sus trofeos y su bailarina:

Caudillo Montañés

Caudillo Montañés

Ellos no son los únicos que están trabajando, y esto es solo una muestra de todo lo que se ha hecho. En una próxima entrega veremos a los demás.


Yo Quiero Ser Uno De Esos

Yo quiero ser uno de esos. A la hora de diseñar un juego de rol eso es lo que queremos, lo que necesitamos, que diga el lector a medida que va avanzando por la sección que cubre las facciones, que en nuestro caso son los pueblos de los Seis Dedos y el Chan. “Yo quiero ser uno de esos”. Y cuando haya terminado la primera y esté leyendo la segunda, “no, espera, también quiero ser uno de estos”.

Queremos que no seas capaz de decidirte. Que todas las facciones te llamen la atención y te interesen, que te apetezca jugar como un arma, un pandalume y un caraloca al mismo tiempo. Desde luego, lo más probable es que cada uno tenga un grupo favorito, uno que le llame más la atención por sus características, estilo o lo que sea. Pero de lo que se trata es de que cada facción tenga algo que la distinga, algo capaz de atraer al menos a una parte de los jugadores, y si es posible, de fidelizarlos y hacerlos “jugadores gargales” o “jugadores armas”, del mismo modo que en juegos más clásicos hay “jugadores elfos” o “jugadores Tzimisce”.

Para eso, necesitamos que cada facción tenga un carácter propio, un estilo que la distinga, o directamente un tema. A la hora de adaptar una novela, como estamos haciendo aquí, esa labor a la vez se facilita y se dificulta. Se facilita porque el autor original ya ha pensado por nosotros, como mínimo, el concepto general del pueblo en cuestión, por lo que solo vamos a tener que desarrollarlo. Pero se dificulta, porque en el contexto relativamente limitado de la novela, donde cada grupo aparece en una situación concreta y más o menos brevemente, el autor no necesita detallar demasiado ese concepto. El mejor ejemplo, creo, es el de los mediarmas: para la novela, nos basta saber que son como los armas, pero sus eredales pueden repetir animal epónimo, y un par de detalles más. Pero poco podemos hacer con eso en un juego de rol. Tienen que destacar por algo.

Ojo, estos serían montañeses. Ni todos los mediarmas son montañeses, ni viceversa.

Ojo, estos serían montañeses. Ni todos los mediarmas son montañeses, ni viceversa.

Ahora que estoy revisando la sección de trasfondo del libro me doy cuenta de que, por deformación profesional, he descuidado un poco ese aspecto, sobre todo entre los pueblos menores. Digo por deformación profesional porque tiendo a irme por el lado de la historia, y a describir los modos de vida, costumbres y sociedad de los pueblos, que están muy bien (como concepto, el contenido me lo dirán ustedes), pero en última instancia, conocer las costumbres matrimoniales de los yeyáus de Gaiola no te inspira demasiado para crear un personaje. Tiene sus usos, cuidado: me lo pasado muy bien sembrano las descripciones de los pueblos de posibles causas de conflictos y fricciones, sobre todo en política y sociedad, lo que es un campo abonado y lleno de semillas para historias y personajes. Pero con esto no basta.

De manera que he tenido que buscar a cada pueblo un tema, y resaltarlo en la descripción. Con armas y gargales era sencillo, e incluso con los pandalumes no me costó demasiado, pero en otros casos hace falta un esfuerzo algo mayor, sobre todo para mantener el delicado equilibrio, al que ya nos hemos referido, entre lo que no está en la novela, pero podría, y lo que no puede estar de ninguna de las maneras. Se trata de tirar del hilo, de hacerse preguntas y responderlas, pero esta vez, con intención. Supongamos que queremos que uno de los temas de los mediarmas sea el hecho de que están por debajo de los armas en la sociedad de castas de los gorgotas. ¿Qué podemos sacar de ahí? ¿Cómo se manifiesta esa jerarquía? ¿Cómo reaccionan los mediarmas ante esto? ¿Qué consecuencias tiene para su relación con otros pueblos, y su estructura interna?

De este modo, ya no te presentamos a “un pueblo que es como los armas, pero con eredales que se repiten”. Ahora te preguntamos, “¿qué harías tú si fueras un miembro de un pueblo prácticamente indistinguible de otro, pero discriminado con respecto a él?”.

La primera frase te da un concepto no especialmente atractivo. La otra te da la semilla de un personaje.


Música para Inspirar y Ambientar

La música siempre ha desempeñado un papel importante en los juegos de rol. Si pensamos en una partida como una serie o una película, y en una sesión como un capítulo, es fácil de comprender que tener un fondo musical ayuda a concentrarse y entrar en ambiente, a dar el tono adecuado a las escenas, e incluso a identificar a personajes concretos. Un truco habitual es, por ejemplo, asociar una canción a un lugar, o un personaje determinado, de manera que cuando suene, incluso si no está presente directamente, los jugadores asocien lo que está ocurriendo con ese personaje, cual perro de Pavlov.

Por ese mismo motivo, y como todo, la música que utilicemos tiene que ser adecuada a la ambientación de la partida. Ayer me quejaba por Twitter de que he estado echando un vistazo en foros de rol, y nueve de cada diez veces, cuando alguien pide música de inspiración para una partida, sea del género que sea, al menos una persona le recomienda heavy metal, generalmente del más duro posible, del que no se entiende nada más que un gruñido continuado. Que tendrá su momento, su lugar y sus aficionados, pero coincidirán conmigo en que no es el fondo musical más adecuado para una partida ambientada en La Comarca, en la antigua Roma o en la USS Enterprise.

No es necesario, desde luego, que la música que usemos se limite al estilo y los instrumentos que se utilizarían en la época. Si fuera así, las bandas sonoras de las películas serían muy distintas, y muy aburridas. Pero sí que transmita un tono y un ambiente que nos ayuden a meternos en el mundo en el que jugamos y en la escena concreta, aunque utilice una orquesta con instrumentos modernos.

Lo mejor sería, eso sí, que fuera música puramente instrumental, o al menos con la letra en un idioma que los jugadores no comprendan, para evitar distracciones. En la partida de Máscaras de Matar que hicimos para probar el sistema utilicé, por ejemplo, música armenia, kurda y georgiana. Las tres son regiones montañosas con culturas marciales y un ambiente que puede evocar el de los Seis Dedos, y sobre todo, ninguno de mis jugadores hablaba ninguna de esas tres lenguas.

Si se van a usar músicas populares de este tipo, recomiendo echar un vistazo al folclore de Oriente Medio, Marruecos, Europa Oriental y la India, que aportan a la vez elementos exóticos y otros más familiares para el público occidental, de forma similar a las culturas de los Seis Dedos. También sirven, por supuesto, las bandas sonoras de películas y series. Roma se me viene a la mente precisamente porque cumple las características que acabo de mencionar, pero hay muchas otras. 

Últimamente, echando un vistazo para recomendar músicas ambientales en el apartado correspondiente del juego, he descubierto unos cuantos grupos españoles que utilizan instrumentos tradicionales y conceptos iberos y celtas, algo que viene muy bien para Máscaras de Matar. Éstos son algunos de ellos: 

Árnica tiene pocas canciones instrumentales, y además la letra suele oírse bastante bien, por lo que igual es mejor usarla como introducción, más que para música ambiental. Pero tanto los ritmos como los instrumentos son, quizá, los más adecuados. Los conocí a través de la página en Facebook de Iberia Pagana, recomendada: 

Otro grupo similar es Keltika Hispanna, que sí tiene algunas instrumentales: 

Y finalmente, no me digan que esto no es una de esas “canciones de muerte, lentas y melancólicas” de los pandalumes. El grupo es Sangre de Muérdago: 


Progreso: Arte

Esta semana voy a hablar poco. Vamos a ver los progresos que se están haciendo en el libro,  pero nos vamos a centrar sobre todo en el espectacular arte que están produciendo los ilustradores que participan en el proyecto. Vamos a ver ejemplos de la obra de tres, pero hay alrededor de otra media docena trabajando, y trabajando muy bien.

En cuanto al texto en sí, ya está en proceso de revisión, y relativamente avanzado. Alrededor de una cuarta parte del libro está ya listo, y cada día avanzo un poco más. En breve, espero, podrá enviarse a editorial para ver si pasa los filtros pertinentes y se publica. La revisión ha sido sobre todo en temas de estilo, y eliminar alguna cosa que sobraba, reliquias de ideas que rechacé, pero no eliminé del todo en la primera pasada. Pero también me ha permitido leer el texto como si no fuera mío, algo importantísimo en los apartados de reglas y ejemplos: si yo mismo no entendía lo que había querido decir la primera vez, es que algo fallaba. No solo he reescrito secciones, sino también incluido algún ejemplo cuando parecía apropiado, aclarado ciertos puntos, y en alguna ocasión incluso añadido opciones nuevas que no se me habían ocurrido la primera vez.

Sin más, pasamos a ver una muestra del arte de Máscaras de Matar:

Astaruga, escriba gargal, por Jonathan González

Astaruga, escriba gargal, por Jonathan González

 

MdM_Artam_web

Artam, ídolo montañés, por Daniel Puerta

 

Hombre oso montañés (boceto), por Leonardo Molina

Hombre oso montañés (boceto), por Leonardo Molina

 

Como decía, hay muchos más de donde vinieron estos, y todos realmente buenos.