Yo Quiero Ser Uno De Esos

Yo quiero ser uno de esos. A la hora de diseñar un juego de rol eso es lo que queremos, lo que necesitamos, que diga el lector a medida que va avanzando por la sección que cubre las facciones, que en nuestro caso son los pueblos de los Seis Dedos y el Chan. “Yo quiero ser uno de esos”. Y cuando haya terminado la primera y esté leyendo la segunda, “no, espera, también quiero ser uno de estos”.

Queremos que no seas capaz de decidirte. Que todas las facciones te llamen la atención y te interesen, que te apetezca jugar como un arma, un pandalume y un caraloca al mismo tiempo. Desde luego, lo más probable es que cada uno tenga un grupo favorito, uno que le llame más la atención por sus características, estilo o lo que sea. Pero de lo que se trata es de que cada facción tenga algo que la distinga, algo capaz de atraer al menos a una parte de los jugadores, y si es posible, de fidelizarlos y hacerlos “jugadores gargales” o “jugadores armas”, del mismo modo que en juegos más clásicos hay “jugadores elfos” o “jugadores Tzimisce”.

Para eso, necesitamos que cada facción tenga un carácter propio, un estilo que la distinga, o directamente un tema. A la hora de adaptar una novela, como estamos haciendo aquí, esa labor a la vez se facilita y se dificulta. Se facilita porque el autor original ya ha pensado por nosotros, como mínimo, el concepto general del pueblo en cuestión, por lo que solo vamos a tener que desarrollarlo. Pero se dificulta, porque en el contexto relativamente limitado de la novela, donde cada grupo aparece en una situación concreta y más o menos brevemente, el autor no necesita detallar demasiado ese concepto. El mejor ejemplo, creo, es el de los mediarmas: para la novela, nos basta saber que son como los armas, pero sus eredales pueden repetir animal epónimo, y un par de detalles más. Pero poco podemos hacer con eso en un juego de rol. Tienen que destacar por algo.

Ojo, estos serían montañeses. Ni todos los mediarmas son montañeses, ni viceversa.

Ojo, estos serían montañeses. Ni todos los mediarmas son montañeses, ni viceversa.

Ahora que estoy revisando la sección de trasfondo del libro me doy cuenta de que, por deformación profesional, he descuidado un poco ese aspecto, sobre todo entre los pueblos menores. Digo por deformación profesional porque tiendo a irme por el lado de la historia, y a describir los modos de vida, costumbres y sociedad de los pueblos, que están muy bien (como concepto, el contenido me lo dirán ustedes), pero en última instancia, conocer las costumbres matrimoniales de los yeyáus de Gaiola no te inspira demasiado para crear un personaje. Tiene sus usos, cuidado: me lo pasado muy bien sembrano las descripciones de los pueblos de posibles causas de conflictos y fricciones, sobre todo en política y sociedad, lo que es un campo abonado y lleno de semillas para historias y personajes. Pero con esto no basta.

De manera que he tenido que buscar a cada pueblo un tema, y resaltarlo en la descripción. Con armas y gargales era sencillo, e incluso con los pandalumes no me costó demasiado, pero en otros casos hace falta un esfuerzo algo mayor, sobre todo para mantener el delicado equilibrio, al que ya nos hemos referido, entre lo que no está en la novela, pero podría, y lo que no puede estar de ninguna de las maneras. Se trata de tirar del hilo, de hacerse preguntas y responderlas, pero esta vez, con intención. Supongamos que queremos que uno de los temas de los mediarmas sea el hecho de que están por debajo de los armas en la sociedad de castas de los gorgotas. ¿Qué podemos sacar de ahí? ¿Cómo se manifiesta esa jerarquía? ¿Cómo reaccionan los mediarmas ante esto? ¿Qué consecuencias tiene para su relación con otros pueblos, y su estructura interna?

De este modo, ya no te presentamos a “un pueblo que es como los armas, pero con eredales que se repiten”. Ahora te preguntamos, “¿qué harías tú si fueras un miembro de un pueblo prácticamente indistinguible de otro, pero discriminado con respecto a él?”.

La primera frase te da un concepto no especialmente atractivo. La otra te da la semilla de un personaje.

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Acerca de enriquecasv

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2 responses to “Yo Quiero Ser Uno De Esos

  • Gilen

    Hola

    Antes de nada, es el tercer intento de dejar un comentario… y de que me envíen las nuevas entradas por email.

    Descubrí este proyecto, creo que la semana pasada. Y te deseo la mayor de las suertes porque siempre he querido ver esta ambientación en un juego de rol. Yo lo intenté en su día para unas partidas con mi grupo pero al final nos decantamos por otras campañas. Lo cierto es que primero intenté hacer una adaptación para “mí”, con el Heroquest (jdr, no el de tablero), pero perdí lo que llevaba, recopilación de información. Luego retomé el proyecto para ponerlo como una posibilidad de campaña, para jugar con Heroquest, o con FATE (son dos juegos que para mí están convergiendo), que hayas escogido FATE me gusta mucho :D. Empecé a tomar citas de las culturas, máscaras, etc del libro… pero lo dejé porque al final jugamos a otra cosa.

    Lo tuyo es mucho más serio y se ve que hay una fuerza de voluntad que tiene pinta que lo va a llevar a buen término :D. Tengo ganas de leer todo lo que has ido colgando, que es mucho.

    Sobre el tema que señalas.

    El libro es un de esos que mejora con las relecturas, así que mientras releía para mi adaptación me llamó la atención de que eran dos sociedades que vivían en un mismo territorio, creo que hasta comparten ciudades. Me pareció una idea interesante, divertida en mesa y curiosa. Y como no tengo mucha idea sobre antropología (espero haber acertado con el término) no sabía ni donde ver un ejemplo “real”. De hecho, con el tiempo descubrí que en Dara Happa (Glorantha) también se produce algo similar.

    Ahora estoy leyendo un poco sobre la península en la edad de bronce, y creo que es muy inspiradora para Máscaras de Matar, de hecho creo que el autor parte un poco de ese punto… y más desde que empecé a leer (hace más de un mes, no tengo mucho tiempo últimamente) El Hombre de la Plata (también de León Arsenal, y que puede dar píe para alguna que otra partida en los Seís Dedos). También en otra novela de Arsenal, las Lanzas Rotas se ve cierta influencia.

    Suerte con el proyecto… y espero que este mensaje no se pierda en el limbo.

    • enriquecasv

      Hola. Aparentemente se iban los comentarios a SPAM y no me avisaba, pero creo que ya está arreglado. Si vuelve a pasar avísame a ver cómo lo puedo solucionar.

      Gracias por los ánimos, el texto está casi terminado y en revisión, así que pronto espero poder dar buenas noticias.

      Sobre la convivencia de armas, mediarmas y otras culturas yo me basé en casos reales, como la situación de los bereberes, dhimmíes y muladíes en Al-Andalus y en el Marruecos del siglo XIX, los múltiples pueblos de Afganistán, el sistema de millets otomanos, o los metecos y periecos griegos, entre otras cosas que ahora mismo no me vienen a la mente. También hay algo de España prerromana y celta en varios puntos del trasfondo, pero en general he intentado usar influencias muy variadas para evitar el típico síndrome de lo que en tvtropes llaman “Fantasy Counterpart Culture”.

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