Archivo mensual: diciembre 2014

Cerrado por Vacaciones

Feliz Navidad

Feliz Navidad

El pasado jueves coincidió que era veinticinco de Diciembre, y por evidentes motivos familiares no hubo actualización (tampoco creo que la fuera a leer nadie), y casualmente, este jueves es 31, por lo que los preparativos de fin de año tampoco me dejan demasiado tiempo para otra. Eso serán dos semanas sin publicar en el blog, por lo que me disculpo.

Entre tanto, y esperando reanudar las publicaciones como mandan las viejas costumbres en 2015 (y, si Arbar quiere, con novedades), les dejo con esta bruja que también les quiere felicitar las fiestas.

Feliz Navidad y Próspero 2015.


Aniversario

Hemos cumplido un año y no me había dado cuenta.

La primera publicación de este blog fue del catorce de octubre de 2013, así que ya se nos ha pasado la fecha hace más de dos meses. De todas formas, ahora que me he dado cuenta, no quería dejar pasar la oportunidad de hacer balance del año (y pico) de nuestra andadura. Y digo nuestra porque aunque aquí escriba solo yo, esto no habría sido posible sin la colaboración y la participación de mucha gente.

Hace catorce meses, esto era solo una idea. Ya tenía el permiso de León Arsenal, y un par de páginas escritas, pero, como suele pasar con este tipo de proyectos, la cosa se podría haber quedado ahí, muriendo poco a poco, si no fuera porque alguien (no recuerdo ahora quien, si no se lo agradecería públicamente) me convenció de la necesidad de hacerlo público. Hacerlo público, tener un blog, te obliga a estar pendiente del proyecto. Te obliga a tenerlo siempre en mente, a planificar las actualizaciones, y si te lo quieres tomar en serio, a publicar regularmente, en mi caso todos los jueves, aunque alguno no haya podido ser. Primero porque quieres que la gente se entere del proyecto, hacer difusión y preparar el terreno para cuando salga, y cuando empiezan a llegar los primeros “me gusta” y algún comentario que otro, o cuando ves las estadísticas de lecturas y compruebas cómo suben los jueves y viernes, porque sabes que tienes un público, sea uno o sean mil, y tienes que darles lo prometido y hacer que vuelvan. Sin este blog, probablemente, el juego de rol de Máscaras de Matar se habría quedado a medias en algún disco duro.

Boceto Cazador de Cabezas

Así, a verlas venir. 

Por supuesto, esas visitas y esos seguidores no los he conseguido yo solo, ni podría haberlo hecho. Hay que agradecer desde aquí a todos los amigos, compañeros y desconocidos que han contribuido con sus retuits, compartiendo en Twitter, enlazando en sus blogs (sin avisar muchas veces: les hubiera puesto yo un enlace a mi vez de saberlo), o simplemente con el boca a boca. A todos los que me han dado ideas para publicar todos los jueves, que es más difícil de lo que parece, a los dos o tres que han comentado algo, a los que han difundido los llamamientos para ilustradores y escritores…

Mención especial a Daniel Puerta y a Jonathan González, que contribuyeron desde el principio con su trabajo desinteresadamente, mostrándonos el aspecto de una mujer tarántula a punto de atacar, la máscara grotesca de un enano patacón, el lujo bárbaro de la corte de Don Tavarusa o el caminar amenazador de una bruja pandalume. Pueden ver su obra en la pestaña “Imágenes de los Seis Dedos”.

En un año, hemos pasado de una simple presentación y algunas páginas en mi disco duro a setenta publicaciones (esta es la septuagésimo primera), varias páginas, casi seis mil visitas,  y una página en Facebook con ciento diecisiete seguidores y un alcance por publicación en torno a los sesenta-ochenta. No es nada comparado con otras páginas que hay por ahí, pero para algo que hago una vez a la semana y con mucha ayuda, me parece que no está nada mal. Y a esto hay que añadir las cuatrocientas páginas del libro de rol, con sus ilustraciones, que ya está en negociaciones para su publicación.

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En conclusión, no ha estado nada mal este primer año del blog del juego de rol de Máscaras de Matar. Veremos cómo continúa la cosa.


Máscaras de Sanar

Hombre lobo mediarma

Hombre lobo mediarma

El mundo de los Seis Dedos es violento y peligroso, poblado de salvajes guerreros, matones armados y fieras carnívoras. Manamaragas, lanzáis copa, talafuratas, cazadores de cabezas y algunas brujas y santones hacen de matar su profesión y su razón de ser. Pero, ¿qué hay de la otra cara de la moneda? ¿Qué hay de quienes dan la vida en lugar de quitarla?

Hoy hablaremos de los sanadores.

Sus apariciones en la novela son escasas, casi de refilón, pero están presentes, y son indudablemente parte fundamental en una sociedad como la de los gorgotas, en la que es de suponer que las heridas por arma blanca no son precisamente raras. A esto hay que añadir, desde luego, todos los problemas de una sociedad preindustrial: infecciones, enfermedades contagiadas por mosquitos u otros animales o por simple falta de higiene…

Así pues, ¿quiénes son los sanadores? A través de la amante del Elegido sabemos que son una profesión: hay personas que se identifican como sanadores y dedican su vida a esta labor, al menos entre los gorgotas. Es más, están protegidos por las vedas, lo que los hace inviolables. No se los puede maltratar ni ofender, y hay que respetarlos en todo momento, un testimonio de la importancia que tiene su labor en la sociedad de los Seis Dedos. Son tan inviolables como los santuarios, lo que nos lleva a otra pregunta.

Sadhu, Kathmandu

photo by Gentl&Hyers

¿Son culteros los sacerdotes? La respuesta parece ser “no necesariamente”. Arbar, la diosa del rayo y el trueno, es también diosa de la sanación, y en el atrio de su templo en Minacota vemos a sus santones curando a los enfermos. Pero no se menciona en ningún momento que la amante del Elegido sea una sacerdotisa, y de hecho no hay mención explícita a mujeres santón en el libro. Eso no quiere decir que no existan, pero sí que no debemos asumir inmediatamente dicha existencia. Por otro lado, hay que tener en cuenta que esta sanadora peregrinaba de santuario en santuario, quizá para aprender sus secretos; pero es verdad que los santuarios, en general, son depósitos de conocimiento, y el propio Corocota pasa tiempo meditando en uno de las Tierras Altas sin que a nadie se le ocurra decir que es un santón. Es perfectamente posible que existan sanadores profesionales, y que en paralelo los santones de Arbar se dediquen también a esta labor.

Por tanto, ¿es una profesión exclusiva? Evidentemente no. No solo la practican sanadores independientes y santones de Arbar, sino que, durante la guerra en las llanuras, se nos informa que las lanzáis copa tienen entre sus misiones la de atender a los heridos después de la batalla, algo que también vemos hacer a las brujas de las Tierras Altas. Es más, en los ejércitos que marchan al este vemos que hay “cirujanos”, que pueden ser distintos de los sanadores, o meramente una especialización de los mismos. Con todo, es probable que brujas, lanzáis copa y cirujanos no puedan ofrecer los mismos servicios que un sanador propiamente dicho. Quizá su conocimiento se limita a dar primeros auxilios y cuidados de emergencia en el campo de batalla, a amputar algún miembro, cauterizar una herida y hacer un torniquete, de forma que para un tratamiento más complejo se envíe al paciente a un sanador.

via Wikimedia Commons

¿Cuáles son las técnicas de esos sanadores? En el templo de Arbar los vemos usar “pócimas, agujas y pases de las manos”, lo que sugiere una aproximación ritualista a su labor, algo que no sorprende teniendo en cuenta que hablamos de santones. Pero es probable que incluso los sanadores independientes usen técnicas similares, heredadas de boca en boca a lo largo de generaciones, según principios arcanos de anatomía esotérica, que les lleven a colocar agujas y amuletos en meridianos de energía y puntos de confluencia, mientras administran pociones y brebajes elaborados con plantas medicinales cuyo conocimiento les está reservados a ellos. Quizá por eso están vedados, aparte de por su labor social, pues en una sociedad oral, la muerte de un maestro supone la pérdida de gran parte de sus conocimientos.

Todo esto, desde luego, se aplica a los sanadores gorgotas. De los momgargas no sabemos nada, aunque es probable que las técnicas y el estatus social sean similares.


Cosas Mejores Por Las Que Luchar

Cuentan que, durante la dominación holandesa de Bali, un oficial colonial tuvo que mediar en una disputa entre dos reyes locales. Bali es una isla montañosa donde las canalizaciones de agua son vitales, y justo entre el territorio de los dos había una serie de reservas y canales importantísimos. Pero los reyes no se peleaban por eso, sino por el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de los habitantes de la zona fronteriza para determinados rituales. Y no era tampoco una pelea de insultos: llegó a correr la sangre, cosa que era habitual. Dicen que el holandés no entendía nada, y les preguntó por qué luchaban por eso, y no para expandir sus territorios, consolidar la frontera y hacerse con las canalizaciones.

Los reyes se lo quedaron mirando como si le hubieran salido dos cabezas. “¿Territorios? ¿Para qué? Tenemos cosas mucho más importantes por las que luchar”.

Esta pequeña historia sirve para ilustrar un problema básico de concepto que ilustra un choque cultural entre nuestra tradición occidental moderna y cualquier otra, y que puede hacer difícil entender el mundo de Máscaras de Matar. Nosotros estamos acostumbrados a que existan Estados, con todas sus letras, con fronteras, leyes, autoridades constituidas y todo eso. Es algo que no existe como tal en el mundo de Máscaras de Matar, pero tampoco existía en Bali, ni existía en el Imperio Romano, y no estaba muy claro ni siquiera en la Edad Media. Hay que hacer un esfuerzo por intentar salir de nuestras ideas preconcebidas y entender otras culturas en su contexto.

¿A qué viene esto? A que, como digo, en Máscaras de Matar no existe el estado como tal, y si hay una ambientación en la que es fundamental entender culturas diferentes, exóticas y que se salen de nuestras preconcepciones, es esta. Así que vamos a hacer un esfuerzo, y como no hablamos poco de política de España, vamos a hablar de política de los Seis Dedos.

Como sabemos, los armas ejercen la hegemonía entre el Bal Bartán y la Sierra Ongada, y a lo largo del camino de Tres Cortes, pero eso no quiere decir que sea un “reino”, ni que los otros sean súbditos. La sociedad de los Seis Dedos, y en esto se incluye también a los momgargas, se compone de elementos autónomos e independientes, que controlan la fuerza de trabajo de sus miembros y en muchos casos tienen propiedades. Aunque luego confluyan en estructuras políticas superiores de ámbito local (los consejos de ancianos de las ciudades, por ejemplo, o el Ras), lo fundamental aquí no es de dónde seas, sino, como en los pueblos, de quién eres.

De izquierda a derecha: Sargo lar Mahín, Astaruga de la sociedad del Jabalí, la lanzái copa Segalid y Carid del feral del Toro.

De izquierda a derecha: Sargo lar Mahín, Astaruga de la sociedad del Jabalí, la lanzái copa Segalid y Carid del feral del Toro.

Es decir: esos grupos autónomos, ferales, lares, eredales, tribus caralocas, no ejercen poder sobre tí porque estés en su territorio, sino porque perteneces al grupo. Si eres un hombre serpiente de Angostura y te vas a Vendija, sigues siendo un hombre serpiente y respondiendo ante el feral de la serpiente. Si eres un hombre serpiente mediarma de Cabezas Muertas y te vas a Minacota, el eredal de hombres serpiente de allí no tiene nada que decirte, salvo que te unas a ellos de alguna manera (adopción, matrimonio).

¿Cómo se organiza una sociedad en base a grupos independientes? Pues obligándolos a cooperar. Pero esa cooperación no se basa en las leyes, que como todo el mundo sabe, solo tienen la fuerza que la gente esté dispuesta a obedecer, sino en las redes de clientela, honor y deuda que son la base de las sociedades gorgotas, pero también, hasta cierto punto, de las demás. Es decir: dos ferales cooperan bajo la dirección del feral del León, no porque este sea “constitucionalmente” superior, sino porque sus miembros son una elite separada, escogida y distinta de los otros ferales, todos los cuales, por el mero hecho de haber sido escogidos, tienen una reputación, un prestigio y una influencia.

¿Qué significa esto? Que favor con favor se paga, aunque sean, o incluso especialmente, los favores rituales. Si un potentado, un hombre león o un jefe de guerra te pide algo, mañana podrás pedirle tú algo a él (o ella), que a su vez descargará la obligación pidiendo o cobrando un favor a un tercero. De esta manera se convierten en el centro de una rede de obligaciones y deudas que les permiten poner en funcionamiento los recursos de la sociedad. Es todo muy informal, como se hacía en Roma: un gobernador no llegaba a su provincia acompañado de funcionarios, sino de amigos, gente con la que tenía lazos de confianza y clientelismo, que iba a poder usar para tratar con las autoridades locales. Así es exactamente como funciona en el mundo de Máscaras de Matar.

Wolf Mask

via Pinterest.

Esto significa, de nuevo, que la influencia no es geográfica. Si estás juramentado con Lobo Feroz, el señor de la guerra del Carauce, y te llega un mensaje suyo cuando tú estás en Tres Cortes, no puedes alegar que ya no vives en las montañas. La relación que tienes con Lobo Feroz es personal, de tú a tú, y si te ordena hacer algo es porque se lo debes, o porque está dispuesto a debértelo a ti. En la novela se ve claramente cuando Lobo Feroz expresa sus dudas sobre arrastrar a sus seguidores a un conflicto privado. Les puede pedir que lo hagan, pero no tienen obligación. No es el rey de la zona, es solo un personaje influyente.

El mejor ejemplo es don Tavarusa: señor de la guerra de un principado del Bal Bartán, cuando fue depuesto no pierde todo su estatus y privilegios, sino que se traslada a Minacota, donde, a pesar de ser técnicamente un mediarma, y encima un ogro, tiene un palacio y un séquito, y se le trata como a un potentado. Séquito, encabezado por el brujo Astiri, que le acompaña hasta las llanuras, donde es su prestigio (y su dinero) lo que atrae a aventureros, eredales enteros, máscaras mayores de las montañas y otros para unirse a la lucha. No porque se lo haya ordenado un Estado que reclute a sus súbditos.

Ogro, Tavarusa, Máscaras de Matar

Eso no quiere decir que no haya reclutamiento. La gente león organiza a los armas para trabajos comunales como la cosecha o las obras públicas, y los ferales hacen lo mismo con sus miembros, pero el razonamiento no es “este es tu deber cívico”, sino “estás obligado a esto en pago por los servicios que recibes como miembro de tu feral o de los armas”; y se aplica solo a través de estas líneas. La gente león no recluta para limpiar los canales de Minacota, por ejemplo, a los pandalumes de Parautapedra. Solo a los armas. Eso sí, los pandalumes serán responsables de la zona del canal del Bais Oude que pasa por su barrio, bajo la organización y dirección de sus lais. En caso de que no lo hagan y esto perjudique al flujo de los demás canales, el consejo de ancianos de Minacota podría enviar a un representante a hablar con las lais, pero todo a título personal, informal, negociado, basado siempre en el quid  pro quo, las deudas y obligaciones mutuas y los viejos distingos.

Este es un tema bastante complejo, que no sé si se puede explicar convenientemente en una publicación del blog. En el libro de rol está mejor explicado, incluyendo aspectos como los séquitos, la autoridad, la existencia o no de fronteras, y las áreas de influencia. Probablemente esto no lo vaya a hacer nadie, pero recomiendo echar un vistazo al concepto de derecho personal en la Alta Edad Media, o a algunos libros que usé como referencia al escribir el básico: Empire of Honour: The Art of Government in the Roman World, por J.E. Lendon (nunca traducido al español), y Negara: El Estado-teatro en Bali en el siglo XIX, de Clifford Geertz. El Mundo de Odiseo, de Moses L. Finley también viene muy bien.