Fate y la Pirámide III

La semana pasada hablamos de las limitaciones de la Pirámide de Fate, especialmente cuando queremos crear un juego con una ambientación amplia, en la que los personajes puedan hacer una gran variedad de cosas y las historias puedan abarcar una enorme cantidad de temas. Esto se debe a la insistencia en que limitemos el número de Habilidades a veinte. Podemos hacer un juego de Fate de lo que nos dé la gana, pero dentro de ese juego, las acciones posibles van a estar limitadas por esas veinte habilidades, de las que cada personaje tendrá cierto nivel en al menos diez.

¿Cómo solucionamos esto? Pues como siempre en Fate, hay varias formas.

Quizá la más sencilla es saltarnos a la torera la limitación de Habilidades. Decidimos qué queremos permitir que hagan nuestros personajes, pensamos en cuántas Habilidades necesitamos, y las escribimos, ya sea una, veinte, o setecientas. Esto suena muy bien sobre el papel (excepto lo de leerse setecientas Habilidades) y se ha hecho, más o menos, en otros juegos. Por citar a los del viejo Mundo de Tinieblas, que los conozco bien y ya los he mentado antes, casi cada suplemento traía una nueva Habilidad o dos que podías añadir a tu hoja de personaje. Pero también tiene sus problemas.

Por un lado, si no presentas todas las Habilidades a la vez, te pasa lo que nos pasó a todos los jugadores de Vampiro aficionados al clan Tzimisce cuando se inventaron Alteración Corporal. Una Habilidad absolutamente necesaria para una de las facciones principales del juego, que apareció en un suplemento en lugar de en el básico, pero tu personaje “siempre había sabido”. Solo que ahora tenías que comprarla con puntos de experiencia o rehacer la ficha.

Primera advertencia: Si vas a presentar muchas Habilidades, preséntalas todas juntas. O al menos las imprescindibles.

Por otro lado, corremos el riesgo de “devaluar” las Habilidades. En lugar de usar las que tienes de manera razonablemente amplia, asumiendo, por ejemplo, que quien sabe montar a caballo sabe distinguir un semental de un jamelgo, y colocarle los arreos como debe ser para no partirse la crisma, acabas creando Habilidades (que, no lo olvidemos, cuestan puntos) para cualquier tontería. ¿No me creen? Vampiro: La Mascarada tiene entre los Talentos básicos “Expresión”… y en suplementos nos encontramos con: Actuar, Expresión Artística (ni idea de la diferencia con la normal), Imitación, Mascarada (hacerse pasar por humano), Expresión Poética, Hablar en Público, Estilo y Ventriloquismo. Eso son ocho Habilidades para cosas que cubre la que trae el básico. Y ojo, que soy jugador de Mundo de Tinieblas de toda la vida y me encanta el sistema, pero las cosas como son.

Imagínense a la altacopa comprándolas todas. Art by Mélanie Delon

Imagínense a la altacopa comprándolas todas. Art by Mélanie Delon

Este mecanismo, pues, nos permite tener todas las Habilidades que queramos para todo lo que queramos, pero corremos el riesgo de pasarnos de específicos y empezar a crear Habilidades que no necesitamos.

Segunda advertencia: Si una Habilidad puede hacer algo determinado, no necesitas otra específica para ello.

Y esto nos lleva a otro problema. Como he dicho, las Habilidades cuestan puntos, y es algo que ya mencioné una vez al hablar de este tema en Fate. Si yo puedo elegir solo una Habilidad a +4, y hay dos Habilidades que cubren campos que se solapan, fusiónalas. Incluso si no se solapan tanto, pero cualquiera que conozca una con detalle debería lógicamente conocer la otra; vale más la pena que le des un nombre más general a que la dividas en dos. Aquí Mundo de Tinieblas lo hace muy bien: las Habilidades de Academicismo y Ciencia cubren todo el espectro de sus respectivos campos, y ya está. Si en una partida en particular necesitas más detalle, puedes dividir Academicismo en Historia, Geografía, Literatura, etcétera, pero no es lo normal.

via Wikimedia Commons

via Wikimedia Commons

Esto parece que va en contra de lo que llevo diciendo tres entradas, pero no es así del todo. Sencillamente va a favor de la moderación, y de tener las herramientas para enfocar tu partida, no el juego, hacia donde te interesa. Si fuéramos por el sistema de Habilidades sin restricciones, tantas como nos hagan falta, podemos acabar por devaluarlas, como digo más arriba, y con una Habilidad para cada cosa, y puntos limitados, al final nos salen personajes hiperespecializados, que solo pueden hacer una cosa y cuyas áreas de conocimiento no se solapan en absoluto. En nuestro ejemplo anterior, si quiero un personaje erudito y bien leído en el campo de las Humanidades, tendré que gastar muchos puntos en Historia, Geografía, Literatura, Historia del Arte, Filosofía, etcétera, con el resultado de que luego no tendré puntos para, digamos, Alerta, Empatía o Etiqueta. Puede ser realista (alguno hay que no se entera de nada, no sabe que el resto de los seres vivos tienen sentimientos y no ha dado los buenos días en su vida), pero no es divertido para jugar.

Tercera Advertencia: Las Habilidades compiten entre sí, sobre todo si hay pocos puntos.

Así pues, no podemos usar un sistema con miles de Habilidades sin control, a no ser que queramos tener a alguien permanentemente pendiente para que no nos volvamos locos a crearlas sin sentido, y ya si tenemos pocos puntos a repartir es del todo inviable. Aumentar la cantidad de puntos disponibles solo sirve para tardar horas en hacer la ficha, que nos la tiren a la cabeza, y no jugar nunca. ¿Qué otras opciones tenemos?

Una es quedarnos con veinte Habilidades, pero ajustarlas de tal modo que cubran la práctica totalidad de la experiencia humana, de manera que podamos hacer lo que nos dé la gana con ellas. Conseguirlo ya sería un logro considerable (hablo de Habilidades y no de cosas como los Estilos de FAE, que funcionan de otra manera), pero incluso si lo lográramos tiene un problema notable: los personajes siguen abarcando la mitad de la Pirámide con sus Habilidades. Lo que nos sale ahora son semidioses hipercompetentes capaces de hacerlo todo extremadamente bien, y tampoco es eso.

Así pues, ¿qué nos queda? Hay algo que creo que es una posible solución, pero que les contaré en la próxima entrega de esta serie.

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Acerca de enriquecasv

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