Inspiraciones Históricas 5 El Siglo de Oro

Al hablar de los iberos vimos que, en el fondo, Máscaras de Matar es fantasía a la española. Como tal, al igual que en la que producen los autores anglosajones se cuelan, conscientemente o no, rasgos propios de su cultura, en la que se produce en nuestro país también aparecen temas, ideas o actitudes que son propias de nuestra herencia. Y una parte importante de esa herencia, que arrastramos hasta el día de hoy, se forma, o al menos se codifica en la literatura, en esta época.

Primero vamos a quitarnos de encima un elemento recurrente. El clientelismo, que ya vimos asomar la cabeza con los iberos, y que todavía arrastramos (y lo que nos queda) seguía fuerte en el Siglo de Oro. Ver su funcionamiento nos puede servir como ayuda para pensar en cómo funcionan este tipo de relaciones a un nivel más extenso que una ciudad o una región, en una estructura ya de Estado (aunque lo de los armas no es exactamente un Estado). Por ejemplo, sabemos que la asignación de cargos y honores dependió durante mucho tiempo del favor de los validos, que extendían sus relaciones clientelares en una red que cubría todo el imperio.

Para Máscaras de Matar podemos prescindir de la gorguera.

Cambiemos al valido por un Alto Juez o una máscara mayor que presida una colonia, y tenemos a armas de cierto prestigio ofreciéndoles sus servicios y haciéndoles favores a cambio, por ejemplo, de una magistratura menor, un puesto en su séquito, el encargo de una determinada función ritual, o incluso un puesto al servicio del Ras, o en el Ras mismo. Para este consejo de máscaras mayores podemos inspirarnos en los consejos de la monarquía hispánica, con sus camarillas y sus intrigas. Probablemente cada representante tendrá su grupo de seguidores y clientes que orbitan en torno a él sin ser parte del Ras, dispuestos a cumplir sus órdenes, o a ser propuestos ante la asamblea para tal o cual misión. Pensemos en Cosal, hombre ambicioso que toma una determinada misión en la novela con la intención de seguir ascendiendo. Probablemente, cuenta con un patrón en el Ras que le ha apoyado para conseguirla.

En este sentido, para conseguir mercedes y oficios hay que acercarse a los poderosos y hacerse valer; no es más que una trasposición pacífica (aunque entre los gorgotas nada es pacífico del todo) de la estructura de un señor de la guerra seguido de su banda, en la que asciende quien le presta mejores servicios.

Muy relacionado con el clientelismo está el concepto de la honra, que no es lo mismo que el honor. Honor es la percepción ideal e inmutable de cómo se debe actuar y cómo deben ser las cosas. Honra es la percepción de los demás sobre el honor de uno, es decir, la reputación. En la novela vemos varios ejemplos en los que la honra de un gorgota es puesta a prueba por un desafío o una falta de respeto, aunque sea algo tan simple como una mirada impertinente o fija; esta actitud se extiende incluso a los momgargas, como vemos en el caso de las brujas pandalumes y el maestro Te-Cui. El desafío lleva a una respuesta inmediata, generalmente la mano a la espada; siguen posturas amenazantes, como entre Palo Vento y la Mandrágora en el mercado, y si uno de los dos no cede, se puede llegar a los hierros.

Casi todas las “comedias” del Siglo de Oro giran en torno a las ofensas a la honra y su venganza, que suele terminar en un baño de sangre (¡spoiler!). La honra herida debe ser vengada a toda costa, aunque ello implique años de espera, o aunque desemboque en una vendetta que se extiende a los aliados y parientes del ofensor original. Un hidalgo, o un arma, no pueden permitirse que su reputación se vea dañada, y harán cuanto esté en su mano por mantenerla y defenderla.

Del mismo modo, una deuda debe ser pagada, a toda costa, ya sea con una persona, un grupo, o con la sociedad completa. Por eso en los memoriales de la Edad Moderna los que solicitan oficio listan los servicios prestados a la corona, y por eso a los cazadores de cabezas y a las altacopas se les paga en metálico con dinero acuñado especialmente. No se puede permitir que la sociedad arma tenga una deuda con ellos, ni con nadie.

Por supuesto, hay diferencias. Los gorgotas no parecen tener la aversión de los hidalgos españoles al trabajo manual, el comercio y los negocios, y como ya vimos que la institución del matrimonio parece bastante difusa, seguramente no habrá tanto énfasis en el adulterio, aunque sí puede haberlo en la traición personal.

Un factor que en la España del Siglo de Oro se añadía al de la honra era el de la “limpieza de sangre”, que la convertía en una sociedad de castas. En teoría, solo los cristianos viejos tenían acceso a cargos, oficios y honores, porque se les suponía dotados de honra desde la cuna. Podemos ver un paralelismo en la sociedad gorgota, que no deja de ser también de castas: la hegemonía de los armas es clara, ellos forman el Ras, y aunque la gente león acepta a no armas y momgargas, lo hace solo asimilándolos como armas; luego esta gente león asimilada pasa a ser alcaldes de ciudades, máscaras mayores de colonias o Alto Juez. La posición de los mediarmas es claramente subordinada, y la de los gargales, aunque más ambigua, está también al margen.

Incluso podemos sacar referencias para la vida cotidiana en Minacota y otras ciudades. Cualquiera que haya visto Alatriste puede imaginarse las callejuelas tortuosas entre tapias de adobe y de ladrillo, iluminadas solo por un farol que recuerda al claroscuro de los cuadros de la época. La blusa abotonada y las polainas de Corocota no quedarían fuera de lugar en un escenario como ese, que refleja perfectamente el duelo al salir de la Posada del Dragón, por ejemplo. Aunque ahora nos resulte difícil imaginarlo, y lo asociemos más a culturas orientales, durante el Siglo de Oro era común en España sentarse en el suelo o sobre cojines, exactamente igual que los gorgotas.

Esto, como siempre, es solo una idea general. Hay muchos otros detalles que se pueden sacar del Siglo de Oro español para Máscaras de Matar, desde la simple estética a las mentalidades y las formas de vida. No olvidemos tampoco que entre los gorgotas existe la pólvora y una tecnología mecánica relativamente avanzada, a pesar de que la primera impresión que nos dé el mundo de los Seis Dedos sea del mundo antiguo. Pero por ahora basta con esto. La próxima semana haremos lo mismo con el Japón feudal.

Anuncios

Acerca de enriquecasv

En mis blogs encontrarás relatos de fantasía, ciencia ficción y terror, juegos de rol, y ambientaciones completas, en español y en inglés. You can find in my blogs science fiction, fantasy and horror stories, role playing games and whole settings in Spanish and English. Ver todas las entradas de enriquecasv

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: