Inspiraciones Históricas 6 El Japón Feudal

Es posible que la idea de inspirarnos en el Japón feudal para Máscaras de Matar suene un poco rara al principio, pero en cuanto analicemos las cosas verán que no es para nada tan extraño. De hecho alguna vez ya he utilizado imágenes con un aire japonés para ilustrar algunas cosas.

Lo más evidente, por supuesto, son las altacopas, para las que nos podemos inspirar en las geishas. Aunque las diferencias son múltiples y profundas (no quiero oír a nadie decir “es que las geishas no son prostitutas” cuando alguien le haga una oferta indecente a su personaje altacopa, que sí lo es), ambas organizaciones tienen las similitudes suficientes como para servirnos de ayuda. Por ejemplo, sabemos muy poco del funcionamiento real de las altacopas. En la novela se nos dice que su sede está en Escarpa Umea, que son una organización bizantina con múltiples niveles y facciones, y que están asoladas por las intrigas y el asesinato; pero no sabemos, por ejemplo, cómo se organizan y dónde viven las altacopas de una misma ciudad (no pueden volver cada día a Escarpa Umea, evidentemente) ni qué hacen exactamente aparte de bailar, leer poesía y acostarse con potentados.

Podemos mirar al sistema de casas de las geishas para que nos sirva como modelo, considerándolas filales de la gran casa de Escarpa Umea. Podemos tomar nota de otras funciones, como preparar ceremonias, asistir en banquetes, etcétera. O simplemente reflejar la organización, las tradiciones y las prácticas de unas en las otras. Por supuesto, hay que hacerlo con cuidado y tener en cuenta ambos contextos. Las geishas tienden a un ideal de mujer en una sociedad extremadamente patriarcal, y se les anima a ser discretas, educadas y serviciales, mientras que la segunda frase que le leemos a una altacopa en la novela es un “nada contigo” cuando Corocota le pregunta a Acitacil qué va a hacer esa noche.

Ninja_sikiruki

El procedimiento es el mismo, por ejemplo, para los talafurata. Lares empobrecidos cuyas tierras no son particularmente productivas, que se consagran a la práctica mercenaria, no como masas de guerreros (porque tampoco son tantos) sino como asesinos y saboteadores individuales… es exactamente el mismo proceso que dio origen a los ninja japoneses. Aunque, como pasaba con los druidas, no es recomendable hacer un uso excesivo de la analogía porque arrastra un montón de bagaje en la cultura popular, es posible inspirarse en las técnicas, las estrategias y las metodologías de los clanes ninja de verdad para interpretar a los talafurata. Cuidado, digo de los de verdad, los que se disfrazaban de campesinos o de monjes para colarse en una fortaleza, no los superhombres con pijamas negros de las películas de los ochenta.

Más allá de esos dos casos concretos, el japón feudal nos puede servir como modelo para la sociedad de Máscaras de Matar en mucho aspectos, tanto culturales como estéticos. Las ropas sueltas y flotantes, que la semana pasada identificábamos con los blusones y los calzones del Siglo de Oro, pueden ser también kimonos y hakamas, sobre todo porque varias veces se hace referencia a los grandes vistiendo faldas. Incluso hay alguna referencia a abanicos. Los sables “en forma de colmillo” pueden ser similares a una katana; las armaduras son de cuero y metal, exactamente igual que las japonesas. Y las fundas de las espadas y las propias armaduras son descritas repetidamente como “lacadas”, un proceso que alcanzó gran desarrollo en japón. Incluso los castillos de piedra y madera, construidos a base de terrazas en forma de montaña, nos pueden servir de inspiración para las ciudadelas de los Seis Dedos. Las posturas a la hora de sentarse en el suelo o sobre tablados nos valen perfectamente, sobre todo por la cuidadosa etiqueta japonesa a la hora de colocar la espada cuando uno se sienta, cosa que para los gorgotas nos viene muy bien.

En general, el énfasis que pone la cultura japonesa en la etiqueta y la cierta teatralidad de los movimientos estereotipados nos recuerda mucho a esas mismas características entre los gorgotas, y en particular los gargales y las altacopas. Todos saben cómo hay que sentarse, dónde hay que colocarse, qué gesto exacto hay que hacer en cada momento, cuál es la postura adecuada para transmitir una determinada actitud… todo eso lo podemos obtener directamente de la cultura japonesa tradicional.

Pero la cosa va más allá, al campo de las mentalidades. En cuanto a asuntos de honor, honra y respeto, los samurai no eran menos picajosos que los hidalgos españoles, o que los gorgotas de todos los pueblos. El bushido, algo más codificado que el honor abstracto occidental, nos puede servir de guía, de nuevo, salvando las distancias, tomando lo que queremos y no todo de golpe. Por ejemplo, los gorgotas son poco propensos al suicidio, aunque están más que dispuestos a aceptar una muerte honorable sin rechistar.

Veamos los siete principios del bushido: rectitud, coraje, benevolencia, respeto, sinceridad, honor y lealtad, y tres complementarios: sabiduría, piedad filial, y respeto fraternal.

Díganme que no son casi todos perfectamente aplicables a la conducta que vemos entre los gorgotas. Piedad filial y respeto fraternal aplicado al feral o el eredal, lealtad para con los jefes juramentados, sinceridad con todos, hasta el punto de resultar a veces un tanto impertinentes, pero precisamente por eso un escrupuloso respeto de las formas, porque lo contrario tiende a provocar un combate, impulsado por el honor y el coraje. Se habla mucho, sobre todo en relación a las obligaciones de un patrón para con sus clientes y viceversa, de lo que es “justo” o apropiado, es decir, una expresión de rectitud, e incluso hay benevolencia, aunque a nosotros nos pueda parecer macabra, en la concesión de la buena muerte, la negociación para permitir una salida honrosa a los vencidos, o la negativa de la Bibruela a quedarse con la cabeza de otro hombre serpiente, que en el fondo es pariente suyo.

Como la española del Siglo de Oro, la sociedad japonesa feudal no podía permitir que una deuda quedara impagada. De ahí los juramentos de lealtad y las relaciones feudales, que podemos trasladar directamente a los Seis Dedos, y, de nuevo, los pagos rituales a cazadores de cabezas y altacopas. En el fondo, podemos comparar tanto la cultura japonesa con la gorgota como  con la española de la misma época.

Como siempre, esto es solo una visión general. Puede sacarse mucho más jugo al japón feudal para inspirarnos, pero es suficiente por hoy. La próxima semana seguiremos en Oriente y hablaremos de la inspiración que podemos obtener de la India, que es lo que a mí siempre me han recordado los Seis Dedos.

Anuncios

Acerca de enriquecasv

En mis blogs encontrarás relatos de fantasía, ciencia ficción y terror, juegos de rol, y ambientaciones completas, en español y en inglés. You can find in my blogs science fiction, fantasy and horror stories, role playing games and whole settings in Spanish and English. Ver todas las entradas de enriquecasv

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: