Máscaras Familiares

En las respuestas que se han ido dando a lo que puse la semana pasada sobre una compilación de artículos (aún pueden votar, y deberían hacerlo) parece que lo que más triunfa son los artículos de trasfondo. Así que por petición popular, volvemos a las publicaciones de ese tipo, que las tenía un poco abandonadas. Hoy vamos a hablar de las máscaras familiares de los ferales.

Sabemos que un feral es, salvando las distancias, el equivalente a un clan o una tribu dentro del pueblo arma, y que sus analogías directas son los eredales mediarmas y las sociedades marciales gargales. Un feral tiene propiedades, gestiona el trabajo de sus miembros, y en general es una organización con lo que podríamos llamar, salvando las distancias, personalidad jurídica. Y para ello requiere un gobierno, un grupo de personas que tomen las decisiones, ejecuten la política del feral y administren sus propiedades. Ese gobierno es el consejo de máscaras mayores, también llamadas máscaras familiares.

¿Qué sabemos de ellas? Poca cosa, porque solo las vemos a través de los ojos de Palo Vento, cuando acude ante las máscaras mayores del Feral de la Serpiente. El quórum parece ser de cinco, de un total de trece, es decir, un poco menos de la mitad; es probable que los “grandes” ferales con presencia en Minacota tengan aproximadamente una docena de máscaras mayores, mientras que los “diminutos ferales manamaragas” de las montañas probablemente tendrán muchas menos, quizá solo tres o cinco, hasta el punto de que puede ser difícil distinguirlos de un eredal mediarma.

Dado que basta con cinco máscaras para convocar una reunión y tomar decisiones, esto permitiría, al menos teóricamente, que dos grupos igualados y opuestos tiraran del feral en direcciones distintas. No sabemos si hay una estructura formal para prevenir este tipo de cosas, pero en la reunión que alcanzamos a vislumbrar hay claramente un jefe, si bien nunca se le trata de tal en el diálogo (sí en el texto del narrador). Como es habitual en el estilo arma, las cosas se hacen tácitamente, de manera informal, más por gestos que por palabras. Así, el Ramanamer ocupa el centro del grupo de cinco, lo que le coloca en una posición de autoridad; durante la reunión apenas habla, excepto para expresar el consenso al que parece llegar el resto, y cuando lo hace no tolera que le quiten la palabra. También es él quien expone las conclusiones, y quien llama al Escamón para la decisión final.

Aztec skull mask

Mosaico de turquesa y obsidiana. Via Pinterest.

Es posible que, dada su condición de jefe del consejo, el Ramanamer deba estar presente en todas las reuniones, lo que aportaría continuidad. Pero también es posible que haya varias máscaras que puedan ocupar la presidencia, o que en cada ocasión le toque a la de mayor prestigio de las presentes. En tal caso, sí que sabemos que existe un sistema que aporta determinadas restricciones: hay una compleja serie de preceptos ancestrales que regula qué máscaras pueden estar presentes en qué reuniones, cuáles pueden, o deben, aparecer juntas, y cuáles no se pueden encontrar jamás, cuáles solo pueden aparecer en caso de que haya presente una tercera… esto significa que es imposible montar una reunión “a la carta” con los partidarios de una determinada postura, a menos que se atraiga a la misma exactamente a los que pueden estar presentes al mismo tiempo y en las condiciones que se va a producir la reunión.

Ni que decir tiene que esto es campo abonado para la intriga y las maniobras políticas. Puede manipularse una reunión para que tenga lugar en un momento determinado en el que una máscara concreta no pueda acudir, alterando la configuración del consejo; o puede presionarse para que se incluya a una, lo que a su vez hará que otras puedan o no puedan aparecer.

Ahora bien, ¿qué son las máscaras familiares? Sabemos que no todas las máscaras mayores de un feral pertenecen a su consejo. El Cufa Sabut fue en su origen una máscara mayor de las serpientes, pero su papel era el de acompañante de la Real, no miembro del consejo; la Sapor Roja es una máscara mayor de la gente león, pero su misión es servir de alcalde de los gorgotas de Gaiola. Es dudoso que el Rey Rojo sea miembro del consejo correspondiente de su sociedad gargal, y en general, es probable que los ferales más antiguos tengan numerosas máscaras mayores, que han ido acumulando categoría y personalidad con los siglos, pero en cambio, el consejo de máscaras familiares está limitado a unas trece.

via baliexclusivo.com

Así pues, no son trece máscaras mayores cualesquiera, ni están en el consejo todas las que son parte del feral. Son, por tanto, máscaras específicas, elegidas por un motivo determinado. Observando la reunión del consejo de las Serpientes se puede deducir que, quizá, las máscaras familiares representen distintos aspectos del feral. Así, la bibruela es “arcaica y conflictiva (…) Manamaraga por tradición (…) un contrapunto útil a la parsimonia, incluso inacción, de algunos otros miembros del consejo“. Es como una víbora entre la hierba, violenta, impredecible y peligrosa. Ahí está la clave. La bibruela está presente para contrarrestar a los otros, y por tanto, cada máscara familiar tiene un papel que jugar, un rol simbólico en representación de una parte de la identidad colectiva del feral.

En la reunión está presente también el Escamón una máscara de barro, arcaica, amenazante y “dotada para la hechicería“, que quizá representa los aspectos más misteriosos de la serpiente. El Orcajo Pardo y el Orcajo Negro forman claramente una pareja, y lo más probable es que siempre aparezcan juntos. Durante el consejo los vemos darse la réplica “como si no fueran sino una sola persona que estuviese discutiendo consigo misma“. Representan, quizá, esa cualidad parsimoniosa, incluso inactiva, reflejo de la clásica representación de dos serpientes enfrentadas, que pueden estar copulando o luchando, y simbolizan un intercambio recíproco y equilibrado. Téngase en cuenta además que el portador del Orcajo Negro es hombre, y el del Orcajo Pardo, mujer. Nos queda el Ramanamer, al que ya hemos visto hacer gala de una fría paciencia que se vuelve rápidamente amenaza, como una pitón descansando en una rama o una cobra enroscada.

Es de suponer que los demás ferales tendrán sus consejos de máscaras mayores, sean trece o menos, y que también en este caso cada cambuj represente determinados valores, símbolos o asociaciones del animal epónimo del feral. Cuando hicimos la partida de prueba de Máscaras de Matar desarrollé cinco posibles máscaras mayores del feral del Toro, por ejemplo, cada una con su personalidad y su simbolismo. A la hora de preparar una campaña esto puede ser muy interesante para darle un sabor y un color característico a las partidas.

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Acerca de enriquecasv

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