Archivo mensual: marzo 2016

Esgrima Gorgota II

La semana pasada vimos algunos ejemplos de combate con armas exóticas que podemos usar cono referencia para la esgrima de Máscaras de Matar. Hoy tocan armas un poco más convencionales, pero aún así alejadas de lo que estamos acostumbrados.

 

Comenzamos con kenjutsu. Niten ichi ryu es una escuela de combate dos dos sables, largo y corto, exactamente igual que el estilo gorgota:

 

Aquí tenemos combate con tulwar, otro candidato a modelo para el sable gorgota (hay dos vídeos más en la serie):

Y como no solo de gorgotas se vive, también tenemos algo para los pandalumes. El primero son técnicas de keris javanés, una daga de hoja ondulada como las espadas pandalumes; es cuestión de adaptar la técnica al tamaño.

Por último, más como curiosidad que otra cosa, en este vídeo vemos usar la técnica japonesa de cortar bambú con un kriss filipino (similar al keris) del tamaño de una espada. Es lo más cercano a combate que he encontrado para este arma.

 

Espero que estas dos entradas hayan servido para hacernos una idea mejor del aspecto que puede tener un duelo a espada en los Seis Dedos, apartándonos de los estereotipos conocidos de las armas y estilos occidentales.

 

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Esgrima Gorgota I

La entrada de hoy va a ser corta, pero (espero), jugosa. Vamos a hablar de esgrima.

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Estamos acostumbrados a ver un estilo muy concreto de esgrima, basado en las espadas europeas de finales de la Edad Media pasadas por el filtro de lo que a Hollywood le parece que queda bien en pantalla. El famoso giro de muñeca trazando un círculo con la punta en el aire, por ejemplo, no tiene más razón de ser que la cámara. A veces vemos también algo basado mal que bien en la esgrima japonesa o el kendo, pero es raro, y va cayendo en desuso. No hay más que ver los duelos en Star Wars: en la primera trilogía es kendo puro, en la segunda acrobacias sin sentido, y en la tercera Kylo Ren parece que aprendió a usar la espada con el protagonista de El Reino de los Cielos.

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Digo todo esto porque, como estamos acostumbrados a esos estilos, estamos acostumbrados también a un tipo determinado de espadas. La europea de mano y media y la katana usada en solitario, básicamente. El problema es que, en el mundo de Máscaras de Matar, las hojas son bien distintas. Los gorgotas las usan en forma de garra o de colmillo, esto es, curvadas hacia adelante con el filo por la parte interior, a modo de falcata hispana, kopis griego o kukri nepalí, o hacia atrás con el filo en el exterior, como los sables. De hecho el sable gorgota es probablemente similar a la katana, aunque dependiendo de la curva podría asemejarse al talwar indio o la cimitarra persa. Pero generalmente se usa junto con una versión corta, cosa que raramente vemos en el cine, y por lo tanto nos puede costar visualizar.

Hoy vamos a ver algunos ejemplos de combate con armas más exóticas. Comenzamos con el kopis, lo más parecido a la falcata. Las de los gorgotas serán más largas, pero la técnica sería bastante similar.

Aquí tenemos un kukri contra una espada casi recta de un solo filo:

Lo que sigue no es exactamente una falcata, pero la forma es similar: curvada hacia adelante y con la parte cortante en el interior. Son espadas africanas, el mambele y el shotel, originario de Etiopía, y el estilo, e incluso el arma en sí, se pueden adaptar fácilmente a Máscaras de Matar.

La próxima semana veremos algunos vídeos sobre el uso del sable a dos manos y otras técnicas de esgrima que podemos aplicar a los Seis Dedos.

 


Tierras Lejanas

La semana pasada hablamos de la extensión física de los Seis Dedos y los territorios circundantes, incluyendo el Chan y el Alto Norte. Vimos que hay unos mil kilómetros desde la Sierra Culebra hasta el Lago Qom Lombo,con un área algo mayor que Kazajstán, mientras que los Seis Dedos propiamente dichos, es decir, el Carauce y las sierras circundantes, tienen una superficie ligeramente superior a la de Polonia.

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Esas son las tierras que conocemos del mundo de los Seis Dedos. Los valles escarpados y los riscos del Carauce y las Tierras Altas, el fértil Valle del Magaz, los humedales de Biga, los pinares sombríos y peligrosos de Cabezas Muertas, repletos de salvajes y caníbales, los desiertos, estepas y praderas herbosas del Chan Menor y el Mayor, los bosques perennes del Alto Norte, la meseta barrida por el viento de Aspoulas, y los pantanos envueltos en bruma de Lagoa. Conocemos bien sus santuarios y sus ciudades, los pueblos que las habitan, sus culturas y sus guerras. Pero, ¿es eso todo? ¿Qué hay más allá?

Vemos solo una parte muy pequeña del mundo de los Seis Dedos. Sin ir más lejos, apenas conocemos nada del Chan Mayor, más allá de la Sierra Ongada. Suponemos que es similar al Menor, una vasta extensión desolada de estepas y desiertos, pero son solo suposiciones. Quizá es más árido que el menor, quizá más húmedo. Sabemos que existen grandes ciudades, como Corgo y Tres Cortes, regidas por pandalumes con el título de rei, y cuya riqueza es legendaria;por tanto, no puede ser una región pobre, o al menos debe estar cruzada por ricas rutas comerciales. Quizá esas rutas conectan el Chan Menor con el Urante, otra región de la que apenas se sabe nada.

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Edwin Lord Weeks, via Wikimedia Commons

En la novela vemos pocas cosas del Urante, y casi todas de segunda mano. Se nos dice que sus habitantes montan caballos con gualdrapas recargadas, y que crían elefantes de guerra peludos con cuatro colmillos; también que al norte del Urante viven los nómadas calisefom. Sabemos también que es una región minera, de cuyos cerros se extrae el oro que luego fluye hacia el Chan y los Seis Dedos. Y muy poco más.

Existen otras regiones inexploradas en la novela. ¿Qué sabemos de Yribse Magul, aparte del nombre y su situación aproximada? ¿Qué sabemos del Sursur, excepto que en él hay numerosas cortes, una corriente filosófica llamada de los mundanos, y artesanos capaces de fabricar autómatas? ¿Qué sabemos en realidad del Bal Bartán, excepto que en él hay algunos principados mediarmas, y probablemente pueblos momgargas enteros de los que no hemos oído hablar?

Todo esto es solo hablando de las regiones cercanas, los bordes del mapa y más allá, pero hay mucho más. El mundo de los Seis Dedos es potencialmente tan grande como la Tierra, o cualquier otro, y no deberíamos dejarnos limitar por el mapa. Por supuesto, si nos vamos demasiado lejos ya no estamos hablando de Máscaras de Matar, sino de algo totalmente inventado, pero podemos jugar con las tierras lejanas y los países desconocidos.

Minacota, por ejemplo, es un crisol de pueblos a la que llegan gentes de todas partes. En algunas escenas de la novela en las que Corocota busca información sobre Tuga Tursa nos encontramos con personajes extraños, mencionados como de pasada, llegados de tierras lejanas. ¿Quién nos dice que no puede estar ahí la semilla de una aventura? A lo mejor no es necesario salir del mapa; quizá los extranjeros hayan traído sus propios problemas a los Seis Dedos, como hacen el maestro Te-Cui y su discípulo.

O quizás sí hay que salir, y se puede explorar el mundo más allá del Bal Bartán y el Riorrío. ¿Quién sabe qué hay al otro lado de las montañas, o en qué mar desemboca la corriente que separa los Seis Dedos del Sursur? ¿Quién sabe qué razas y pueblos o qué criaturas habitarán esas regiones desconocidas? ¿Qué monstruos y qué demonios poblarán las montañas de las que proceden Tavarusa y Trapaieiro Porcaián?

El mundo es enorme, y no importa cuánto sepamos de los Seis Dedos y sus habitantes, siempre hay más, siempre hay un nuevo misterio que explorar. En las partidas no deberíamos perder nunca esa idea. Sorprende a los jugadores, déjales entrever que hay mucho que desconocen, y llévalos a atisbar culturas exóticas y lugares ignotos. Ese es gran parte del atractivo de Máscaras de Matar.


Un poco de Geografía

Me comentaba hace poco Daniel Puerta, nuestro ilustrador de cabecera, que se había puesto a calcular el tamaño del mundo conocido de Máscaras de Matar, con propósitos cartográficos. Teniendo el mapa delante, sabemos por la novela que hay unos mil kilómetros entre los Seis Dedos (probablemente entre las Sierras Culebra y Cerrada que forman su límite oriental) y el Lago Qom Lonbo. A partir de ahí, se puso a calcular, y sacó las siguientes cifras:

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Área Total: 2.500.000 km2, incluyendo todas las regiones. Equivale a un término medio entre Argelia y Kazajstán.

Los Seis Dedos: 312.500 km2, una octava parte del total, o más o menos la superficie de Polonia (unos cien km2 menos).

¿Qué nos dice esto? De entrada, nos sirve para poner las cosas en perspectiva. En una sociedad preindustrial, en condiciones normales, un viajero puede recorrer unos veinticinco kilómetros al día. Las legiones romanas conseguían mucho más, y sin duda algunas caravanas muy pesadas mucho menos, pero es una media, basada aproximadamente en el paso de un hombre sin mucha prisa. Tengan en cuenta también que toda comitiva se desplaza al ritmo de su miembro más lento, y a un par de bueyes, por ejemplo, es difícil sacarles más velocidad que esa.

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Tiendas en medio de inmensas llanuras.

Así pues, veinticinco kilómetros al día. ¿Cuánto se tarda en cruzar el Chan Menor, esos mil kilómetros de lado a lado? Pues nada menos que cuarenta días, con sus cuarenta noches de campamento en medio de las llanuras, expuestos a los ataques de los nómadas y a los animales salvajes. Como comparación, el Camino de Santiago desde San Juan Pie de Puerto hasta Compostela, el tradicional Camino Francés, tiene unos setecientos setenta kilómetros, y se puede recorrer en treinta días.

Desde luego, los Seis Dedos en sí son otra cosa. Ya no hablamos de llanuras despejadas, sino del terreno abrupto y escarpado del macizo del Carauce y las sierras que lo rodean, cortadas por profundas gargantas y valles. No hay caminos rectos, solo senderos que trazan meandros en torno a los peñascos y salvan desfiladeros de cientos o miles de metros de profundidad, y un camino que en el llano se recorrería en un día se alarga hasta una semana.

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Polonia tiene más o menos el mismo tamaño, pero no nos sirve porque es notablemente llana. Veamos dos ejemplos con una orografía más parecida. Si tomamos las partes que están en la cordillera balcánica de Grecia, Bulgaria, Croacia, Turquía y Bosnia Herzegovina tenemos 317.050 kilómetros, poco más que los Seis Dedos; y si tomamos la parte rusa del Cáucaso, más Azerbaiyán y Georgia tenemos 326.720, aún un poco más. ¿Qué nos dicen estas regiones sobre los Seis Dedos?

Nos dicen, por ejemplo, que hay cincuenta grupos étnicos solo en el Cáucaso, que hablan lenguas pertenecientes a siete familias lingüísticas distintas, tres de ellas originarias de la región. En los Balcanes, tomando solo los países mencionados, existen alrededor de otros veinte grupos étnicos, aunque muchos hablen, como ocurre en los Seis Dedos, lenguajes cercanamente emparentados.

Imaginemos la equivalencia en el mundo de Máscaras de Matar. Conocemos a varios grupos étnicos, pero la mayoría son del Chan y del Alto Norte. En los Seis Dedos tenemos prácticamente a los tres grupos gorgotas y poco más, pero puede haber muchísimos más. Pueblos momgargas ancestrales, que nunca fueron asimilados por los gargales, recluidos en valles y mesetas elevadas. O subgrupos dentro de los mediarmas, con sus propias tradiciones y dialectos, que agrupan a un buen número de eredales. Quizá incluso lugares en los que se mezclan armas y mediarmas, a lo mejor también gargales, para formar algo nuevo. Sabemos que en las Tierras Altas hay ferales enteros a los que se considera manamaragas; han desarrollado una identidad propia, en la que el ser manamaraga ya no es un rasgo individual, sino parte de su cultura. Y, ¿qué son los misteriosos mochas-pochas? ¿Quién sabe qué más cosas se esconden entre los picos?

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¿Qué más tienen en común los Balcanes y el Cáucaso? Historias violentas de luchas entre facciones, bandoleros en los caminos y los barrancos, señores de la guerra encastillados en fortalezas de las montañas, la venganza de sangre como institución, leyendas de criaturas monstruosas y demonios ocultos entre los bosques y los picos más escarpados, costumbres ancestrales y una resistencia enconada a dejarse penetrar por la “civilización” que llegaba de las llanuras. Todo ello, en mayor o menor medida, lo podemos encontrar en los Seis Dedos.


Herreros y Reyes

¿Qué tienen en común los reyes brujo gargales y la gente león arma?

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La pregunta tiene trampa; a primera vista parece que nada. Pero no es el caso. Veamos si saben decirme a cuál de los dos grupos se refiere el siguiente párrafo:

Son el grupo o casta dominante en la sociedad. Es una categoría a la que no se accede por nacimiento, sino exclusivamente por elección, y se caracteriza por sus habilidades guerreras, su poder político y su sabiduría, así como por el dominio de las artes de la forja, en particular de máscaras, y el acceso a máscaras mayores.

¿A que ahora tienen muchas más cosas en común de lo que parecía? Si acaso, los reyes brujo gargales tienen un elemento de hechicería del que carecen los hombres león (excepto si consideramos hechicería la forja de máscaras), y éstos tienen un lado más administrativo, al organizar los trabajos colectivos de los armas. Aparte de eso, y la elección de animal epónimo, ambos grupos son paralelos.

Siempre me ha llamado la atención, como lector de Máscaras de Matar, la conexión entre los señores gorgotas y la herrería. Se hacen numerosas referencias a la gente león como expertos orfebres y artesanos del metal, y tanto el Rey Rojo como los Mutel son conocidos como forjadores de máscaras. ¿A qué se debe esto? ¿Qué conexión hay entre el trono y el yunque?

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Resulta que mucha, y no solo en el mundo de los Seis Dedos. Mircea Eliade fue un historiador de las religiones del siglo XX, cuyo trabajo, aunque hoy está en gran medida superado o matizado, es una mina de oro para el escritor de fantasía que necesita identificar patrones míticos y culturales. En particular, en uno de sus libros, Herreros y Alquimistas, Eliade habla sobre la conexión entre las artes de la forja y la magia, que se percibe especialmente en África y entre los chamanes de Asia Central, y en un momento dado habla también de la triple conexión herrería – magia – realeza. Veámoslo:

El forjador ocupaba hasta no hace demasiado tiempo una posición honorífica en la corte y, en determinadas circunstancias, podía representar a la comunidad entera. En la antigua Java las relaciones entre el forjador y el príncipe eran semejantes a las de los hermanos de sangre. (…) La identidad de funciones de herrero y jefe aparece atestiguada en otros muchos grupos de la región del Congo, en primer lugar en el Ogowe Superior, donde los forjadores son siempre hechiceros y frecuentemente jefes; en el Loango, donde el fuego sagrado nacional se halla a cargo de un sacerdote-herrero (…).

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Entre los Bolos, una de las poblaciones más arcaicas del Volta (…) el herrero desempeña un papel importante en la vida religiosa y social, es maestro instructor en las ceremonias de iniciación, es adivino y profeta, etc. (…)  Entre los Bambara, el gran sacerdote es casi siempre un herrero, y herreros son asimismo los que controlan las sociedades secretas. (…) Entre los Ewes, el herrero y las herramientas de la fragua ocupan un lugar de importancia considerable en la vida religiosa. Se supone que el martillo y el yunque han caído del Cielo y es ante ellos donde se presta juramento; el herrero es el hacedor de lluvia y puede conducir una guerra a feliz término.

¿No tenemos aquí exactamente la definición de un rey brujo o un juez de la gente león, aunque sea dispersa entre varios pueblos? Representante de la comunidad, jefe, herrero y hechicero, a menudo también sacerdote (los Mutel tienen acceso a santuarios secretos al ser nombrados reyes brujos, por ejemplo), controlador de las sociedades secretas (los reyes brujos no abandonan su sociedad, y la gente león organiza el trabajo de los demás), gestores de los juramentos y campeones en la guerra.

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El herrero y el hechicero son idénticos, porque ambos controlan fuerzas superiores, sea el fuego o la magia. Con sus manos pueden crear cosas extraordinarias y afectar al destino de los demás, exactamente igual que los reyes, que controlan con sus actos y sus palabras las voluntades y las acciones de sus seguidores. Los tres, gobernantes, brujos y forjadores, comparten muchas cosas, y están aparte y por encima del común de los mortales. Y entre los gorgotas, algunas veces, son exactamente lo mismo.