Archivo de la etiqueta: vida cotidiana

Desde la Fundación de la Ciudad (II)

La semana pasada tocó una publicación un poco aburrida (lo siento) sobre los diferentes sistemas que existen en el mundo real para iniciar un calendario. Se me quedó en el tintero, por falta de espacio, hablar no solo de la fecha que se toma como Año Uno (no existe el Año Cero, aparte de la revista, que acabo de descubrir que se sigue editando), sino de qué día se toma para el comienzo del año. Es muy habitual que se use una fecha clave, como un solsticio o un equinoccio.

Por ejemplo, en la Edad Media era habitual comenzar el año el 21 de Marzo, en el equinoccio de primavera; en el calendario tradicional Etíope, al final de la estación de las lluvias; en el Sudeste asiático, al inicio de la cosecha. Básicamente, cualquier momento importante del año puede servir como punto de inicio del mismo. Incluso es posible que esté desligado de cualquier acontecimiento: el calendario islámico es puramente lunar, y por tanto, la correspondencia entre el primer día del año y el calendario solar cambia cada año.

sousse_mosaic_calendar_may

Todo esto se puede aplicar a Máscaras de Matar de muchas maneras. Sabemos que es un mundo complejo y diverso, con multitud de culturas, algunas relacionadas entre sí, otras completamente distintas, y sabemos que esas culturas se influyen mutuamente. Y ni siquiera deberíamos limitarnos a “gargales, armas, mediarmas”. Los puces no son iguales que los neregos, aunque ambos sean gargales, y los mediarmas del Morega no tienen nada que ver con los del Magaz, por ejemplo. Así que es muy probable que exista un calendario “clásico”, quizá derivado de un modelo gargal y adoptado como calendario civil por los armas, pero nada garantiza que en todas partes se cuenten por igual los años, o se empiece en la misma época.

Es posible que los armas cuenten los años según el reinado de los Altos Jueces, pero es igualmente probable que usen alguna fecha en concreto, por ejemplo, la fundación del Ras. Quizá los Benditos usan como referencia la coronación de la Máscara Real, o quizá, amargamente, su derrota. Puede que dos pueblos usen la misma fecha, pero con sentidos muy distintos, e incluso contradictorios. Por ejemplo, los armas podrían usar la derrota de la Real como fuente de alegría, y los Benditos, de tristeza. Puede que en algún lugar se usen epónimos que cambian cada año, de manera que a un extranjero le sea muy complicado entender una fecha si no conoce la lista.

Quizá en el Magaz, más fértil, el año comienza con la cosecha, pero en el Alto Norte se prefiere el comienzo de la primavera, y en el Chan el final de las lluvias, cuando hay pasto para los animales y pueden salir las caravanas.Y es probable que los momgargas usen sus propios calendarios, totalmente distintos, o quizá influidos por los gorgotas, pero modificados.

clm_14456_71r_detail

Y esto nos lleva a la aplicación del calendario a las partidas. Imagina que una tribu caraloca y un eredal mediarma, intentan sellar un acuerdo de paz, que se renovará cada año en la fiesta de Año Nuevo. ¿Qué calendario usarán? Supongamos que el maestro Te-Cui, investigando en los archivos de Resegra, encuentra una referencia al paso de su discípulo por la ciudad “en el séptimo año del Alto Juez Tucatuca”, en dirección a Ongún… Si pregunta allí, ¿sabrán los pandalumes a qué corresponde ese año en su propio calendario? Este asunto puede tener incluso consecuencias sobrenaturales. La magia en el mundo de Máscaras de Matar es más poderosa en los momentos de transición, como el final y el principio del año… ¿qué ocurre si una bruja te maldice usando el calendario arma, pero tú utilizas el de Pagoa?

Esto son solo ideas; utilizar este tipo de detalles en las partidas sirve para dar color y vitalidad a un mundo tan complejo como el de los Seis Dedos, y permite añadir una vuelta de tuerca y un gancho para todo tipo de historias. Eso sí, usado con moderación: no se trata de convertir a los jugadores en astrónomos expertos capaces de calcular de cabeza cuándo cae el Solsticio de Verano para saber cuándo empieza el año en Confluga.


Desde la Fundación de la Ciudad (I)

Ahora que empezamos un nuevo año  podemos volver a reflexionar sobre el tiempo y los calendarios en el mundo de Máscaras de Matar. Ya hemos hablado de ello una vez, y otra, pero esta vez nos ocuparemos de un asunto diferente, y al que generalmente no damos mucha importancia cuando diseñamos mundos fantásticos: la era.

En cronología se conoce como Era al punto de inicio de un calendario. Por ejemplo, en el calendario occidental moderno el año 1 es el del supuesto nacimiento de Cristo; en el calendario islámico es el año de la Hégira; es un punto de referencia a partir del cual se empieza a contar el tiempo. Así que la primera pregunta que debemos hacernos es, ¿todas las culturas utilizan un calendario lineal, que comienza en el año 1 y continúa hasta el infinito, y todas eligen un único evento a partir del cual contar? La respuesta a ambas preguntas es que no.

clm_14456_71r_detail

En la antigüedad eran mucho más comunes los calendarios epónimos, en los que no se contaba a partir de una fecha concreta, sino en los años de reinado de una determinada figura política o de otro tipo. Por ejemplo, en la Biblia encontramos muchas veces “en el año tal y cual del reinado de David”, y hay referencias similares en los textos egipcios. A veces el mandato del epónimo dura solo un año, como se hacía en Atenas y en Roma, y entonces se expresa como “en el año del consulado de Fulanito y Menganito”, o algo parecido. Se suele creer que los romanos contaban Ab Urbe condita (desde la fundación de la Ciudad), pero esto es probablemente un recurso literario, y no práctica común.

Otra opción es utilizar un calendario cíclico, basado en un hecho recurrente. Por ejemplo, en el imperio bizantino, y en gran parte de Europa durante la Alta Edad Media, se usaba como medida del tiempo la Indicción, una valoración anual de impuestos. Cada “Indicción” equivalía a un año, y el ciclo se repetía cada quince, de manera que “la quinta indicción” era el quinto año del ciclo de quince actual. Parece ser que los ciclos no tenían nombre ni número, por lo que era necesario suplementar este sistema con otros, por ejemplo el de los epónimos. En China se usa un sistema similar, con nombres para cada año en un ciclo de doce: el año del tigre, el año del búfalo, y así sucesivamente (aunque el sistema en realidad es bastante más complejo).

20100720_fukuoka_kushida_3614_m

Una cuarta solución es simplemente no contar los años. En los calendarios mesoamericanos, una determinada combinación de fechas en el calendario ritual y en el solar no se repite más que una vez cada cincuenta y dos años, de manera que no es necesario distinguir los años dentro de cada ciclo.

¿Qué tiene todo esto que ver con Máscaras de Matar? Lo veremos la próxima semana, pero quédense con el concepto de “era” y con todas las posibilidades: años lineales, años cíclicos, y sin años.


Gancho: Obligaciones Cívicas

A veces, desarrollar una partida en un mundo tan complejo como el de Máscaras de Matar puede resultar una tarea abrumadora. Hay demasiados pueblos, demasiadas costumbres, demasiados intereses contrapuestos y demasiadas sutilezas, y uno puede perderse fácilmente, o encontrarse con tantas opciones que no sabe qué hacer con ellas. Para remediar este problema, empiezo aquí otra serie discontinua, en la que iré proponiendo ganchos e ideas para historias, que puedas utilizar como base para tu partida.

Hoy vamos a empezar por algo que es muy importante en el mundo de Máscaras de Matar, pero en la novela está tan en el trasfondo que apenas lo vemos. Ya lo hemos mencionado alguna vez al hablar del trabajo y de las fronteras: la obligación que tienen los gorgotas de presentarse cuando son movilizados por la gente león o por su feral con el objetivo de prestar determinados servicios a la comunidad con su trabajo. Es algo similar a las corveas feudales, a la obligación de los campesinos egipcios de trabajar en las pirámides, o incluso,  al servicio militar moderno extendido a otro tipo de actividades.

3acf1522-eb6f-4567-9e25-b361d548abe3

Como sistema, no tiene demasiada complicación. Bien las máscaras mayores del feral, eredal o sociedad, o bien la gente león (en el caso de los armas; en el caso de los gargales quizá el consejo de ancianos o un rey brujo) seleccionan a determinadas personas para cumplir por turnos determinadas labores, y éstas no pueden negarse, aunque, como siempre entre los gorgotas, es posible un cierto grado de negociación. Por ejemplo, podría argumentarse un asunto urgente, como la salida de una caravana, o el nacimiento de un hijo, una enfermedad, o, y esto es lo más interesante, una obligación incompatible.

Por ejemplo, ¿qué pasa si a un cazador de cabezas se le encomienda una labor en su ciudad natal mientras está en medio de una cacería? Lo normal sería que la caza tenga precedencia, pero quizá la ciudad necesita urgentemente, digamos, un capitán de alguaciles, y no hay nadie más disponible. ¿Qué pasa si un juramentado tiene que acompañar a su señor a la guerra, pero al mismo tiempo es convocado para segar los campos de su feral? ¿y si se aproxima un importante festival religioso y el personaje, sin ser un santón, tiene alguna deuda con el ídolo, y justamente se le convoca para defender los muros de Minacota?

dibujo 7

Hay que discutirlo con este

Pero la cosa no acaba ahí. Estos trabajos son una obligación, pero también puede ser un honor. Un rival del personaje puede verse agraviado si a éste se le encarga una misión de responsabilidad y a él no. Dos ferales pueden maniobrar para que sus miembros ocupen los cargos más prestigiosos, aunque sean temporales, presionando a la gente león, invocando antiguos favores, e incluso extorsionando o saboteándose mutuamente, hasta el punto de que las cosas pueden ponerse violentas. Incluso un feral puede presionar para que se encargue a una estrella ascendente de otro una tarea humillante, haciéndole perder prestigio.

Por otro lado, ser convocado para uno de estos servicios puede poner en contacto al personaje con toda clase de gente, sea como colaboradores o como antagonistas. De ahí pueden surgir nuevas alianzas y enemistades, rivalidades, juramentos, venganzas… y por supuesto es una herramienta sencilla para reunir a un grupo, aunque si son de distintos ferales tendrá que ser una tarea para los armas en su conjunto, encargada por la gente león… a menos que los personajes no sean aliados.

Como estos

Puede ser difícil hacerse una idea de qué servicios puede requerir un feral o una ciudad arma. Para ello podemos inspirarnos en análogos de la vida real, como los ya mencionados, o los munera romanos y liturgias griegas, que eran básicamente lo mismo: obligaciones no del todo voluntarias del ciudadano para con la ciudad, que debía emprender con su propio dinero. La siguiente lista está obtenida de Municipal Administration in the Roman Empire, de F. F. Abbot y A. L. Johnson (Princeton University Press, 1926), traducida libremente, y adaptada:

El cuidado de los acueductos, templos, archivos y edificios públicos; la calefacción de los baños públicos, la compra de grano y aceite, la gestión de los ingresos municipales, la recolección del tributo en grano y la organización de reclutas, caballos, y otras bestias de carga para el servicio público; oficiales de policía, capitanes de puerto, fiscales, jueces locales, embajadores, escribas, y otros cargos menores.

A esto añadimos corveas como el sembrado de los campos y la siega y recogida del grano, la vendimia, la reparación y el mantenimiento de murallas, canales y diques, y labores de guardia como las de las mujeres urraca que se encuentra Corocota en los parapetos sobre el Tal-Estaú, y ya tenemos bastante con lo que trabajar.


Esgrima Gorgota I

La entrada de hoy va a ser corta, pero (espero), jugosa. Vamos a hablar de esgrima.

katanalongsword

Estamos acostumbrados a ver un estilo muy concreto de esgrima, basado en las espadas europeas de finales de la Edad Media pasadas por el filtro de lo que a Hollywood le parece que queda bien en pantalla. El famoso giro de muñeca trazando un círculo con la punta en el aire, por ejemplo, no tiene más razón de ser que la cámara. A veces vemos también algo basado mal que bien en la esgrima japonesa o el kendo, pero es raro, y va cayendo en desuso. No hay más que ver los duelos en Star Wars: en la primera trilogía es kendo puro, en la segunda acrobacias sin sentido, y en la tercera Kylo Ren parece que aprendió a usar la espada con el protagonista de El Reino de los Cielos.

68f7e5dae1f75bbfccbdfb7c5335fc26

Digo todo esto porque, como estamos acostumbrados a esos estilos, estamos acostumbrados también a un tipo determinado de espadas. La europea de mano y media y la katana usada en solitario, básicamente. El problema es que, en el mundo de Máscaras de Matar, las hojas son bien distintas. Los gorgotas las usan en forma de garra o de colmillo, esto es, curvadas hacia adelante con el filo por la parte interior, a modo de falcata hispana, kopis griego o kukri nepalí, o hacia atrás con el filo en el exterior, como los sables. De hecho el sable gorgota es probablemente similar a la katana, aunque dependiendo de la curva podría asemejarse al talwar indio o la cimitarra persa. Pero generalmente se usa junto con una versión corta, cosa que raramente vemos en el cine, y por lo tanto nos puede costar visualizar.

Hoy vamos a ver algunos ejemplos de combate con armas más exóticas. Comenzamos con el kopis, lo más parecido a la falcata. Las de los gorgotas serán más largas, pero la técnica sería bastante similar.

Aquí tenemos un kukri contra una espada casi recta de un solo filo:

Lo que sigue no es exactamente una falcata, pero la forma es similar: curvada hacia adelante y con la parte cortante en el interior. Son espadas africanas, el mambele y el shotel, originario de Etiopía, y el estilo, e incluso el arma en sí, se pueden adaptar fácilmente a Máscaras de Matar.

La próxima semana veremos algunos vídeos sobre el uso del sable a dos manos y otras técnicas de esgrima que podemos aplicar a los Seis Dedos.

 


Identidades II

Prometí que esta semana hablaríamos de qué tiene que ver la parrafada de las identidades que solté el jueves pasado con Máscaras de Matar. Y como sabe cualquier juramentado de un caudillo montañés, las promesas son sagradas, así que eso vamos a hacer. Pero antes, recapitulemos un poco. Hablando de las identidades y las razas, llegamos a las siguientes conclusiones:

  • La raza, biológicamente, no existe.
  • La cultura no está vinculada a la raza (porque esta no existe). Se puede tener unas características físicas determinadas e identificarse con una cultura comúnmente asociada con otras.
  • Además de no estar vinculada a la raza, la cultura en sí es fluida y porosa. Se adoptan costumbres extranjeras, se fusionan con las propias, se modifican…
  • Por tanto, la identidad cultural es también fluida y variable. En una persona pueden convivir varias sin contradecirse entre sí.

¿Cómo aplicamos esto a Máscaras de Matar? Vamos a empezar por ver ejemplos de cada punto en la novela, y luego veremos cómo podemos usar estas nociones en nuestras partidas:

La raza no existe: El ejemplo más claro son los mestizos, algunos de los cuales han llegado a formar sus propias etnias, como los jacar, los glutaga, los balbucas o los propios armas. Pero además, el Alto Juez de los armas, Tucatuca es, se dice, medio hermano del rey de Troco, un pandalume.

Cultura no es igual a raza: Tuga Tursa es una bruja mestiza, pero culturalmente es indistinguible de los gorgotas. Entre las altacopas, guardianas de las tradiciones de los armas, no hay una sola arma de nacimiento. Los daos se unen a los ferales armas y se integran en su cultura sin problemas. En el feral del león se entra por adopción, y el pueblo de origen es irrelevante.

Máscaras de Matar, Bruja, Pandalume

La cultura es porosa: El modo de vida básico de un habitante de Minacota es el mismo, sea arma, pandalume, mestizo, o momgarga. Se llama a todos los habitantes de las Tierras Altas “montañeses”, y a todos los llaneros del Chan “nómadas”, porque llegan a ser indistinguibles en sus costumbres. Las brujas pandalumes usan máscaras como los gorgotas, y a su vez los pandalumes han dado el culto del Gochora y otros demonios de las montañas a gorgotas y caralocas. Muchos armas conocen palabras falanai, y algunos, como Cosal, usan armas de factura pandalume. Los raúnes de Rau Branca son casi su propia cultura, mezcla de influencias gorgotas y caralocas.

La identidad es variable: Todos los armas, mediarmas y gargales son gorgotas, sin por ello dejar de pertenecer a su pueblo particular. Pero además, los puces del Puca Reca no son menos gargales que los habitantes de la sierra Nerega, pero tienen su identidad propia. Los lagoáns no dejan de ser pandalumes, y los yeyáus son trocalumes aunque hayan adoptado el modo de vida sedentario (porque, como hemos visto, la cultura es porosa).

¿De qué nos sirve todo esto en una partida? En primer lugar, para sacudirnos las cadenas de la herencia y de la inercia de las que hablamos en la publicación anterior. Para dejar de pensar en los pueblos de los Seis Dedos como en monolitos impermeables que no interactúan entre sí. Para que nuestros personajes no se identifiquen como “un arma” o “un arma del feral del halcón”; no son ferales, son personas que tienen amigos, conocidos, rivales y enemigos, quizá incluso familia, fuera de su feral o de su pueblo. Teóricamente, un arma varón podría tener un medio hermano pandalume por parte de padre, de acuerdo con las reglas de la herencia de cada pueblo.

Sargo low-res

En segundo lugar, para que tengamos en cuenta esas interpenetraciones entre culturas. Quizá nuestro personaje es un gorgota o un mestizo que se ha enfrentado al Maevís por cualquier motivo; supongamos que ha profanado sin querer uno de sus santuarios. ¿A quién acudirá para que le ayude a hacer las paces con el dios? Podría consultar a brujos montañeses, pero el Maevís es una deidad de origen pandalume. ¿Y si corriera el rumor de que en la lejana Troco hay un lar cuyas lais guardan de generación en generación antiguos secretos relacionados con el Maevís? Nuestro personaje, un gorgota, se pone en manos de pandalumes para un asunto puramente religioso.

O quizá sencillamente para asuntos de la vida cotidiana. A lo mejor nuestro pandalume ha adoptado la costumbre arma de fumar en pipa, como Togtatau. O nuestro mediarma viene de un eredal aliado durante generaciones a una tribu caraloca, y lleva una capa emplumada como ellos y habla caraloca con los extraños y su particular dialecto solo con la familia. De hecho en la novela tenemos al menos un ejemplo de mediarma, un hombre-avispa del Alto Norte, que no parece hablar más que caraloca.

Esto nos sirve también para calcular la empatía y los lazos de supuesto parentesco entre personajes. Dos hombres-serpiente se considerarán parientes, aunque uno sea gargal y otro mediarma. Pero dos mediarmas, incluso de distintos eredales serpiente, tendrán más en común entre sí que con el gargal. Los mediarmas tenderán a colaborar entre sí antes que con el gargal, y cualquiera de ellos con éste antes que con un pandalume… a menos que el pandalume sea amigo personal de cualquiera de los tres. O a menos, por ejemplo, que el mediarma se haya criado toda la vida entre caralocas, como nuestro hombre-avispa.

En resumen, recordemos que la cultura es, para nosotros como jugadores y directores, una herramienta, y no una cárcel, y para los personajes, algo con lo que han vivido y que han respirado toda la vida, y no una serie de normas rígidas. A ningún arma se le da el libro básico de Máscaras de Matar: el juego de rol, ni la novela original, para que las lea y sepa cómo debe comportarse. Pensemos en nuestros personajes como en personas individuales, y usemos sus culturas para darles color y personalidad, no para convertirlos en estereotipos ni encorsetarlos.

 

 


Calendarios II

sousse_mosaic_calendar_may

La semana pasada hablábamos de lo que significa el calendario para un pueblo, y por extensión lo que supone en una ambientación fantástica: nos permite conocer mejor la vida y la cultura de los personajes, cómo es el lugar donde habitan, a qué se dedican, y qué es importante para ellos. Terminábamos hablando de la tendencia generalizada a utilizar una versión simplificada de la “rueda del año” de la wicca, supuestamente de origen celta o germánico.

Como ya hemos demostrado por aquí alguna vez, hay vida, y civilización, más allá de las Islas Británicas y la llanura centroeuropea, de manera que me niego a caer en eso. Una ambientación con un personaje al que se trata de “don” no puede limitarse a un samhain, un imbolc y un beltane. Podemos tomar ejemplo de infinidad de culturas alrededor del mundo, cada una de las cuales tiene sus propias fiestas, a menudo muy distintas de las que uno asocia con los cuatro momentos clave del año.

Dicho esto, esos cuatro momentos clave tienen su razón de ser. Son eventos astronómicos, los solsticios y los equinoccios que marcan el paso de las estaciones, que como vimos son la división fundamental del año, y se pueden identificar en el mundo de los Seis Dedos. Pero no tienen por qué ser los únicos momentos clave del año. Otros pueblos pueden usar referencias astrales, como puede ser la aparición y desaparición de una determinada constelación en el horizonte (se me ocurren Sirio y las Pléyades) o los movimientos de un determinado planeta (Venus entre los mayas); desde luego, en un mundo fantástico las constelaciones y planetas serían otros, pero el sistema sería similar.

aah-2

¡Hasta luego, Horus!

Así que podemos elegir cualquier momento astronómico que queramos, o incluso usar otra referencia cíclica, como es el caso de las crecidas del Nilo. Quizá el Riorrío crece cada año en primavera con el agua que le aportan el Magaz y el Ondo, e inunda los campos que lo rodean. Quizá solo lo hace el Magaz, alimentado por las nieves de las Tierras Altas, y en el valle se usa un calendario local asociado a estas crecidas.

Incluso si nos quedamos con los solsticios y equinoccios, no tenemos por qué copiar las fiestas celtas ni germánicas. Podemos, por ejemplo, asociar cada momento a uno de los dioses conocidos, y desarrollar fiestas basadas en ellos, sabiendo lo que sabemos de la cultura gorgota. Por ejemplo, la estación de las campañas es la primavera, que comienza en Marzo. Quizá el equinoccio de primavera está dedicado a Bas Camul, el dios de la guerra. Podemos imaginar revistas militares, danzas con armas similares a las de los salios romanos y quizá sacrificios. Los indoeuropeos solían sacrificar caballos al dios de la guerra, y sabemos que los escitas le sacrificaban prisioneros de guerra.

salii

O, si nos centramos en el equinoccio de otoño, podemos asociarlo a Arbar, diosa del rayo y el trueno, ya que es la estación de las lluvias. Sabemos que los santuarios de Arbar tienen una torre del rayo, que quizá contenga una campana o un gigantesco tambor con el que imitar el sonido del trueno. Posiblemente se celebre su fiesta con el sonido de tambores, y como es también diosa de la sanación, con algún ritual relacionado con los heridos de la temporada de campañas, o los enfermos en general. Del mismo modo, el comienzo del invierno se puede vincular a Ejaune, tutelar de los muertos, y quizá inspirar en el Día de los Muertos mexicano.

Esto son solo ejemplos rápidos, aunque en el libro están más detallados. Como digo, podemos usar otras referencias astrales o geográficas, inspirarnos en los matsuri japoneses o en las fiestas de la India, y hacer algo completamente distinto. Lo que es más, probablemente cada pueblo tenga sus propias tradiciones y calendarios, que pueden convivir perfectamente. Imagina a los personajes gorgotas comentando que Parautapedra está engalanado porque “hoy es el año nuevo pandalume”.

Y quizá es el año nuevo para los pandalumes de los Seis Dedos, pero no para los lagoáns o los de Tres Cortes. Puede haber infinidad de calendarios locales y tradiciones asociadas a una ciudad o una tribu determinada. Aprovéchalo para dar color y ambiente a tus partidas, y para dar la impresión de que es un mundo vivo, en el que el tiempo pasa y la vida sigue, hagan lo que hagan los personajes.


Calendarios I

sousse_mosaic_calendar_april

A la hora de desarrollar el trasfondo de un juego de rol, un asunto que me parece importante, y que se suele dejar de lado, es el del calendario. En muchos juegos, o ambientaciones de cualquier tipo, aparece mencionado como de pasada, o se asume un calendario estándar europeo y a correr. En otros ni siquiera aparece.

Y sin embargo, el calendario organiza la vida de un pueblo, le da ritmo y le indica qué se debe hacer en cada momento, cuando cultivar, cuándo recoger, cuando trabajar y cuándo descansar. Y ese calendario, lógicamente, se debe adaptar a las condiciones locales, particularmente a los ciclos agrícolas y climáticos, que a su vez están muy relacionados. Por poner un ejemplo, el día de Acción de Gracias que celebran hoy en Estados Unidos desciende de la fiesta de la cosecha, que en el norte de Europa cae a finales de Noviembre, pero en el sur puede oscilar entre Agosto y Septiembre. En Navidad se suele cenar cordero, y, qué casualidad, en la antigüedad solía sacrificarse a los corderos en invierno.

También en la antigüedad había una “estación de campañas” bien definida en la que se iba a la guerra, normalmente alrededor de la primavera y el verano. En otoño, sobre todo en el norte, hay que recoger la cosecha; en invierno no hay nada que requisar ni saquear, y el clima es traicionero. En Máscaras de Matar, si nos fijamos, lo vemos claramente en las fechas que escoge Don Tavarusa para bajar el Magaz hasta Ruq Ulea y atacar el Chan.

Ogro, Tavarusa, Máscaras de Matar

No necesitamos un calendario absolutamente detallado en el que podamos marcar las fechas con una cruz de rotulador, pero el mero hecho de servirnos como orientación respecto al clima y la actividad económica y guerrera, debería impulsarnos a tener, al menos, una idea general de cómo funciona. El problema, desde luego, es que primero tenemos que saber cuáles son las condiciones climáticas, y lo que es peor, las astronómicas: cada cuánto gira el planeta sobre su eje y alrededor del sol, con qué ángulo, a qué distancia…

Afortunadamente, podemos simplificar esto último asumiendo que es equivalente a la Tierra, por simple comodidad. Pero, ¿significa eso que hay cuatro estaciones y ya está? De nuevo volvemos a la aplicación del calendario europeo estándar y a correr. Donde yo vivo, que es parte de España, ya cuesta reconocer las estaciones; el calendario tradicional egipcio tenía tres, relacionadas con el ciclo del Nilo; los climas tropicales tienen dos, húmeda y seca. ¿Por qué asumimos que todos los mundos de fantasía están ambientados en Herefordshire o algún sitio así?

MedievalTown

Algo así

Lo cierto es que en Máscaras de Matar podemos reconocer las cuatro estaciones, pero con un carácter particular, que además depende mucho de la región. Al ser una zona con grandes montañas y llanuras, y muy lejos del mar, los climas tienden a ser extremos. Pensemos en Aragón o Burgos en España. Sabemos que los inviernos en los altos del Carauce son atroces, y con fuertes nevadas, pero a la vez, la primavera y el verano en los valles y en torno a Minacota son calurosos y húmedos, difíciles de distinguir (hay moreras y plátanos en Minacota, lo que nos dice que el frío nunca es demasiado), y el verano en el Chan puede ser tórrido. El otoño lo vemos en el Alto Norte, húmedo y lúgubre, pero al parecer no excesivamente frío.

Así pues, aunque tengamos en cuenta las diferencias, podemos establecer cuatro estaciones básicas. Ahora, ¿cómo dividimos el año? Como las matemáticas son las mismas en todas partes, la mayoría de los pueblos (no todos) han dividido el año de trescientos sesenta y cinco días en más o menos doce meses de unos treinta, a menudo en conexión con las fases de la luna. Y para separarlos han establecido fiestas y ritos periódicos, muchas veces, como hemos visto, asociados a eventos climáticos o agrícolas, o directamente astronómicos, como son los solsticios y equinoccios.

Esto nos lleva a otra cosa que me suele poner de los nervios: la insistencia de la fantasía en general en importar las cuatro fiestas pseudo-celtas de toda la vida (generalmente no de las fuentes originarias, sino de otros libros de fantasía, o de literatura wicca) como si fueran universales culturales. Hay muchas otras cosas que se pueden hacer en los cuatro puntos claves del año, muchas otras culturas en el mundo, y veremos qué se puede hacer con ellas la próxima semana.